Alice se limpió la lágrima solitaria que corrió por su mejilla al escucharla hablar de su infancia, de los abusos de su padre, de la poca fuerza de voluntad de su madre para dejarlo, y lo que ella tuvo que hacer para liberarlas a ambas. Alice tuvo una vida difícil, pero no se comparaba en nada de lo que fue la vida de Scarlett. Scarlett era una luchadora, era la mujer que merecía su final feliz. Matar a su propio padre para salvar a su madre, entrar tan pequeña en una organización y sentenciarse a una vida de crímenes para compensar a alguien más, era de lo más cruel. Alice sorbió su nariz y miró a Scarlett. En sus ojos no había una lágrima, una mirada triste, dolor. La apagaron de tal manera, que no sentía nada cuando contaba su triste infancia. No había un indicio de que sufriera por el

