Mientras iba a casa, Miranda nunca ha podido evitar el sentimiento de ira que se apodera de ella; reprocharse por la vida de mierda que ha tenido y a pesar de todo nunca ha logrado callar esa voz, que le dice que nada de lo que haga o logré será suficiente para sentirse satisfecha, supone que son las consecuencias de tener la madre que tuvo. Ella llegó a casa, allí la esperaba Alexander sonriente y ella le devolvió la sonrisa para irse a dormir a su recámara, al dormirse sintió un peso del lado contrario de la cama y acompañado del aroma de él, no estaba de ánimo de discutir, siguió durmiendo Se vistió con un vestido-capa de corte midi con cuello cerrado y una preciosa pamela de ala curvada confeccionada en rafia y ladeada acompañado de un delicado y protocolario accesorio de sombrero y

