Alexander no le importaba, si era el baño de las mujeres, igual decidió entrar, la vio consternada con la prueba en la mano, él la tomó y la leyó - ¡Estás embarazada! - exclamó él lleno de felicidad Ella aún en estado catatónico dijo - Sí, pero me desharé de este problema - - ¿Problema? ¿De qué hablas? Sabes cuánto ha luchado la ciencia para que yo tenga un hijo - dice él consternado tomándola suavemente del rostro - Yo no estoy lista, me voy a deformar además yo sería pésima madre y te destruiría la vida - dice ella sollozando sin poderlo mirar - Serás una madre maravillosa y no te vas deformar, serás perfecta, además se corretiaría día y noche hasta convencerte de tenerlo. Por favor Miranda, te prometo que si lo tienes te daría tu libertad, el divorcio, si es lo que deseas - dice

