- ¡mi brazo izquierdo a cambio de tu vida. –La voz de Kuro era profunda, malvada, llena de odio.
Un corte de katana hizo que Kuro se separara de Hanami. Era Kibou.
- ¿cómo te atreves, maldito?
Hanami caía de rodillas al piso. Había sido derrotada por el duque.
- No puedes morir, amor. –las palabras de su novio estaban ahogadas en desesperación, tristeza, sufrimiento, en lágrimas.
Kibou la tomaba entre sus brazos antes que cayera al suelo.
- ¡No puedes morir!, me prometiste que regresarías con vida. –Sus palabras llenaban de lágrimas los ojos de Hanami mientras que su novio la abrazaba fuertemente-. ¡No!, ¡no vas a morir amor! -Hanami se aferraba con fuerzas a él.
- Toma mi sangre –la voz de Hanami era débil.
- ¿Qué? – Kibou no sabía como reaccionar-. ¿Por qué?
- Será…, –Hanami tosía sangre. Se encontraba en lo que serían sus últimos momentos-, será la única forma de vencerlo. Hazlo, ¡ahora!
Kibou la abrazaba con más fuerzas. Abrazaba a la vida, o quizás, la esperanza de que sobreviviera.
- Amor… –la voz de Hanami se apagaba cada vez más-, así estaré junto a ti y te ayudare a salvarlos a todos. –
- Te amo. –las palabras de Kibou fueron dulces para los oídos de su novia. Kibou nunca lo había hecho, no sabía como debía hacerlo. Tomo con delicadeza el cuello de su novia y clavo en ella sus colmillos.
Hanami dio un pequeño sobresalto cuando sintió clavarse en su cuello los colmillos de su novio.
- yo también te amo, querido. –Fueron las últimas palabras de Hanami, mientras se abraza a él por última vez.
Nunca más se volverían a abrazar. Este pensamiento llego a la mente de ambos y con lágrimas en los ojos se abrazaron con mucha más fuerza.
Se abrazaron hasta el último momento donde Hanami encontró la muerte.
Kibou bebió hasta la última gota de sangre de su novia. Podía sentir como viajaba a través de su cuerpo. No sabía que cambios le generaría, pero la sentía; como su sangre se integraba a cada parte de él.
En el momento no sentía ningún cambio, no percibía nada diferente. Lo único que experimentaba era tristeza y unas inmensas ganas de acabar con Kuro.
Ambos se miraban con odio, con resentimiento, querían acabarse el uno al otro.
- Es inútil que un vampiro como tú pueda hacerme frente, ¿por qué mejor no te nos unes?
Kibou apretaba su katana con gran fuerza. Con gran impulso y ahora, con mucha más velocidad, saltaba hacía Kuro. Era uno de los efectos que producía beber sangre; tus habilidades físicas aumentan.
- Es inútil que lo intentes. –Kuro reía fuertemente esquivando cada uno de los ataques de Kibou–. Es cierto que tu velocidad a aumentado, muchacho. Pero, todavía te falta para poder alcanzarme.
Kibou salió volando por los aires con el golpe que le propino el duque.
Mientras caía, Kuro aprovechaba para quitar de su cuerpo las armas que le habían sido clavadas. En cuento Kibou cayó al suelo, se levantó de inmediato y salto nuevamente hacía el duque, esta vez logro hacerle una cortada en el pecho.
- Increíble. –El duque estaba asombrado.
Sin mediar más palabras, Kibou siguió lanzando ataques sin parar, a una velocidad mucho mayor que antes, sin embargo, no era la rapidez suficiente para lastimar a Kuro. Lo tomo por sorpresa cuando sintió la rodilla de Kibou hundirse en su estómago, con tanta fuerza que lo hizo salir volando. El joven no perdió ni un segundo y salto tras él, atinándole cada corte que lanzaba. Kuro no se quedaba atrás y respondía a los ataques de Kibou con el único brazo que tenía. Hasta que llegaron al suelo y el impacto de la caída los separo.
Se volvieron a acercar rápidamente, Kibou lanzaba un ataque bajo con su pierna, al mismo tiempo que lanzaba un corte con su katana. El duque logro esquivar, por los pelos, el arma de Kibou, aprovechando para mandar por los aires la pierna de Kibou.
El duque, de pronto, perdió por completo el equilibrio. Nozomu había aprovechado que el duque estaba distraído con Kibou para cortar su pierna.
Tanto Kibou y Kuro cayeron al suelo. No obstante, Kuro ya se encontraba de pie nuevamente mientras Kibou aún se retorcía del dolor. Nozomu cargo con el cuerpo de su compañero para alejarlo del enemigo y reunirse con los demás cazadores.
- ¿realmente eres un duque? – Nozomu preguntaba con frialdad mientras se alejaba de Kuro.
- ¿Eh?
- Tus dos poderes son demasiado poderosos como para ser de un duque. Además, no te quemaste cuando te he cortado con mis espadas. ¿Cuántos años tienes? –Nozomu estaba seria, más de lo habitual, también se le escucha preocupada.
- La verdad… –Kuro no paraba de reír desde que Nozomu había terminado de hablar–. Mis habilidades son superiores a las de un duque. –Su risa se cortó de repente para tonarse serio-. Mis poderes se comparan casi a los de un Lor, pero esos estúpidos. – hacía una mueca–. No me reconocen como tal, solo porque tengo dos habilidades.
Todos los cazadores estaban asombrados, ¿cómo habían podido hacerle frente? ¿cómo habían podido durar tanto ante semejante poder?
- Y por subestimarlos. –Volvió a reír en carcajadas–. ¡Mira como quede! –Ahora su voz era seria-. Debí de usar todo mi poder desde el inicio. Tengan por seguro que no habrían durado tanto.
Se hizo un silencio en la atmosfera. Los cazadores estaban atentos ante cualquier movimiento de Kuro.
- En fin. – el duque rompía el silencio que se había instalado–. Por hoy los dejaré vivir. –Su voz era alegre, pero maquiavélica-. Miren como me dejaron. Esto lo pagaran.
Antes de desvanecer de la vista de los cazadores, Kuro dijo unas últimas palabras.
- Has robado 150 años con todos los cortes que me hiciste, Nozomu.