Cristo Han pasado unos días desde que volvimos de nuestra luna de miel, porque para mí fue solo una. Te aseguro que desde que me separé de la madre de mis hijos no he sentido lo que siento ahora con Carla. No voy a decir que estoy enamorado, ni mucho menos, mi corazón ya no puede estarlo y me niego a estarlo, así que no es solo la atracción física. Nos llevamos bien; a veces en la oficina nos damos abrazos, nada más. Así que por culpa de ella me veo obligado a mentirle a mi mejor amigo y a mi hermano; me veo rompiendo mis propias reglas y me escondo como un niño; es terrible. Dirás que puedo rendirme, que sí es una solución, pero no puedo; es demasiado fuerte lo que sentimos; basta con estar en la misma habitación para escuchar nuestros corazones latir, nuestros cuerpos reclamarse. Es una

