La casa estaba repleta de cajas, los niños abrían cada caja cuando necesitaban algo. No se molestaba en preguntar si podían, solo lo hacían y, James y yo debíamos volver a guardar todo como estaba. La mudanza iba en pie, la mayoría de las cosas ya se las habían llevado a Inglaterra, solo faltábamos nosotros, la ropa, los juguetes y una que otra cosa de la cocina, sala y habitaciones. -¿Tienes los boletos?-le grité a James desde adentro del baño. -¡Si!-respondió también a los gritos-. No, Megan, deja eso. Reí mientras me secaba el cabello. Me coloqué la ropa que llevaria ese día para el vuelo y luego me cepillé los dientes. Cuando hube acabado, salí del baño con las pocas cosas que me quedaban por empacar para llevar y las metí en la maleta. -¿Mami?-preguntó Ashley peinando una Barbie.

