—¡Tom Brady, ya déjame en paz! —chillo entre dientes en pleno aeropuerto para que nadie nos descubra—. Vas a hacer que nos noten en este lugar y te voy a querer matar por eso.
—Somos dos jugadores de fútbol gigantes, una modelo y un jugador ardilla vestidos completamente de n***o en Miami, ¿crees que no saben quiénes somos? —dice Gronk muerto de la risa.
—¿Ese es nuestro coche? —pregunta Edelman al ver una camioneta negra esperando—. Díganme si lo estoy soñando o qué, el coche tiene una bandera de la NFL.
—Veo a un par de chicas acercarse a las diez, adiós amigos, nos vimos —digo caminando más rápido para llegar al coche antes de la locura.
Le entrego mi maleta al chófer y desde la comodidad del auto, veo al trío de jugadores ser atacados por una cantidad algo grande de personas con cámaras y cuadernos y bolígrafos. Noto como Tom empieza a disculparse con los que no se tomó fotos y en un par de segundos, ya estaban dentro del coche conmigo.
—Gracias por quedarte con nosotros, Mackenzie, eres la mejor —murmura Julian rodando los ojos.
—Les di apoyo moral desde aquí, chicos —respondo risueña. Los pobres tenían el cabello despeinado y la ropa fuera de lugar tras ser jalados por algunas chicas.
El camino al hotel se pasa volando y cuando llegamos a este, habían paparazzis afuera del lugar, haciendo que nos bajemos y entremos casi que corriendo. Nos entregan las llaves de las habitaciones y me tocaba sola por primera vez en mucho tiempo, ya que siempre voy con Gisele o con Tom en los casos fuera del calendario de los Pats.
Decidimos reunirnos en el cuarto de Julian y Gronk para pedir nuestro almuerzo en el servicio a la habitación y poder charlar un rato sobre lo que pensamos que iba a pasar en el partido de mañana, en el gran Super Bowl de este año.
—¿Se siente distinto ir al estadio sabiendo que no van a jugar, no? —les pregunto agarrando un pedazo de pizza.
—Me duele el alma por no jugar —dice Julian nostálgico.
—Imagínate a mí que ya me retiré —replica Rob haciendo un puchero.
—El próximo año no usaremos trajes para la final, se los aseguro —balbucea mi hermano con la boca llena de pizza. Lo miro de reojo, porque sé que aún no sabe en que equipo va a jugar la próxima temporada.
—Jimmy tiene que demostrar lo bueno que es mañana, bro, es ahora o nunca para él —dice Jules y todos asentimos—. Por eso, yo voy con los 49ers, además esos Cali Vibes.
—¿Qué dices, idiota? Mahomes sabe manejar muy bien la presión y si gana mañana, se convierte en una estrella —contesta mi hermano ofendido, adora más a Patrick que nadie en este mundo.
—Los 49ers no escogieron a Tom en el draft y desde ahí los odio con todo mi ser, así que AFC siempre —murmuro tomando de la Coca Cola.
—Yo voy a los dos equipos —dice Gronk, haciéndonos reír—. Soy un tramposo, lo sé, pero así no pierdo nada
—¡A ver si me consigo un novio en Miami, es urgente, señor Dios! —grito mirando al techo—. ¡Uno bonito, por favor!
—¿Y Jules, qué pasa ahí? —cuestiona mi hermano, aguantándose las ganas de burlarse en la cara del pobre.
—¿Quién? —le sigo el juego y el californiano me mira con una mueca de desagrado.
—¿Por qué me odias tanto, eh? —susurra sonriente—. No vayas a enamorarte de un deportista, esas relaciones no se te dan muy bien que digamos.
—Totalmente, no naciste para ser una WAG, ya eso lo sabemos —completa Rob.
—Vamos a apostar —suelto emocionada—. Si mi próxima relación es con un deportista, me tienen que regalar un viaje a Georgia junto a Erin para ir a la casa de The Vampire Diaries.
—Ya los jodió con eso, chicos, saben que es medio bruja —le dice Tom a los chicos, mientras estos deliberan sobre mi propuesta.
—¿Qué dicen entonces, idiotas?
—Hagamos algo, si te besas con algún jugador en estos tres días que vamos a estar en Miami, te compramos un coche como el que tenías en Alemania, además del viaje a Georgia
Me pongo a pensar por unos segundos la idea de Julian y lentamente una sonrisa malévola aparece en mi rostro. —Es un trato, chicos.