Andrey Había pasado todo el día ocupado con asuntos de la Pradva, pero apenas logré desocuparme le escribí a mi Ángel para saber si ya había terminado su sesión con Nolan. Sin embargo, no recibí respuesta. Fruncí el ceño y decidí llamar a una de las guardaespaldas que Pa pa le había asignado. Ella contestó enseguida. —La señorita Annia está en casa de una compañera revisando algunos temas de la universidad. Supuse de inmediato que se refería a la chica que había visto esa tarde cuando fui a recogerla al campus. Y, sin quererlo, la imagen de aquella muchacha volvió a mi mente. Era preciosa. Cabello n***o azabache, piel canela y unos ojos verdes intensos, tan brillantes como esmeraldas. Su ropa era sencilla, nada provocativa, pero aun así resultaba imposible no notar la hermosa figura

