Moira miró para todas partes, buscando a su padre en medio de la batalla que se libraba frente a la puerta, pero no reconoció su rostro entre la multitud que peleaba. —Despertó, era él, era consciente y me rogó que lo soltara —continuó Claudio —pero cuando estuvo libre sus pupilas se dilataron nuevamente y me atacó, lo siento Moira, intenté detenerlo, pero es muy fuerte —Moira deseó preguntarle si estaba herido, pero no podía. Una luz verde golpeó a Alexander y lo lanzó con fuerza al suelo, y antes de que Moira pudiera correr en su ayuda algo la tomó de la armadura y la elevó en el aire. Moira intentó zafarse del agarre, pero no pudo, y cuando miró hacia atrás se encontró con una de las chicas con alas de libélula que la elevaba en el aire. Moira se sacudió ¿Cómo es que tenía tanta fuerz

