Moira sacó la cabeza del agua y trató de aspirar una fuerte bocanada de aire, pero terminó tragando una cantidad tan grande que le llenó el estómago. Se dejó llevar por la corriente hasta que la sacó de la succión de la cascada y comenzó a nadar hacia la orilla donde los demás trataban de recuperar el aliento. Cuando llegó se tiró sobre el césped frio y lleno de nieve y le entró un frio tan grande que todos los músculos del cuerpo se le atrofiaron. Unas manos frías la pusieron de pie, y volteó para ver a Luciana que la ayudaba. —Vamos, Moira, tenemos que irnos —cuando se irguió vio que Alexander ya estaba en su forma de lobo, con Pablo casi inconsciente sobre él y Claudio detrás presionando la herida. —¿Puedes con ambos? —le preguntó ella y el lobo n***o asintió con la cabeza, pero Moira

