Luciana se había puesto de pie y llevaba haciendo llamadas desde hacía una hora, y mientras tanto Moira y Alexander se mordían las uñas sentados uno al lado del otro esperando ansiosos. Ya estaba oscuro cuando la morena volvió y se sentó pesadamente frente a ellos. —¿Ahora sí nos puedes decir algo? —le preguntó Alexander y ella asintió. —Los laboratorios Jábico —comenzó —son una organización no gubernamental que se dedica a estudiar especies extrañas en la naturaleza —su cara se ensombreció y Moira pensó por un momento que escupiría del desagrado que adquirió su expresión —Pero eso es una fachada, nos han cazado a los vampiros desde hace décadas, solo con el fin de convertirnos en armas —se recostó y cruzó las manos —pero hacía más de cinco años que no sabíamos nada de ellos, pensé que s

