El regreso es tranquilo aunque se me amarga un poco la mente pensando en que ella volverá a su casa y yo la veré por ratos, que la locura de la rutina nos retrocederá un poco. Vamos en el camino y ella relajada en su lugar mira el camino, si su lugar porque ese puesto a mi lado es suyo, mi mano derecha donde la quiero siempre. Tomo su mano y la llevo hasta mi boca y ella me sonríe, atrapándome mucho más en su manos, enamorado hasta la última gota de sangre en mi ser, la amo y no de sentirlo ni un segundo. Dejamos el viaje para el tiempo justo de dejarla en su casa y yo ir a la tienda, así que ya estamos cerca de su hogar y luego me iré a mi trabajo. Cuando el portón se abre y llegamos a la entrada principal, estaciono y me giro hacia ella y la acerco a mi mientras tomo sus manos

