CRISTÓBAL Los siguientes días la cantidad de trabajo se hizo mayor y tanto Cindy como yo, estábamos en una etapa de dedicación laboral, cuando llegamos a la casa siempre encontrábamos momentos para descansar, sin embargo nuestra carga s****l se nivelaba a los porcentajes de la laboral, las noches de pasión se hicieron interminables. Junto al pasar de los días, llego la rutina de los días, los casos ganados en los juzgados hacían que mi nombre fuera tomando peso, pero fuera de eso respecto y temor, todo aquel que no fuera inocente terminaba pidiendo tratos por supuesto que conmigo no lo conseguían. Estábamos cercanos al invierno y comencé a sentir preocupación por el auto de Cindy, ciertamente un deportivo no va bien en las temporadas de nevadas y mi camioneta no se la podía facilitar

