Capítulo 9

1623 Palabras
―Ya veo que no me recuerdas ―dice y un puchero noqueador aparece en sus delicados labios.  ―Soy Laura, la hermana de Raúl. ―Ah, la hermana de ese… ―caigo en cuenta de mi pedantería y corrijo ― de ese Raúl. ―Sí de ese Raúl, no te preocupes que yo sé mejor que otros cómo es mi hermano ―dice sonriendo y nuevamente su mano se acerca a la mía. La miro por unos segundos y ella sonríe tiene esa mirada que transmite mucho y que no te deja mirar a otro lado si te has fijado en ella. Una total sirena y me confunde que me encante verla, aun cuando no siento algo más allá que admiración o quizás atracción a su perfecta belleza, su voz melodiosa y su sonrisa atrapante, carajo es la mujer ideal para cualquiera que la desee. Salgo de mi embelesamiento cuando pide su trago. ―Ey, Will, puedes prepararme un coctel de piña y me colocas unas fresas, gracias. ―En seguida, Señorita ―responde el chico de la barra y así como yo y muchos la mira en trance. ―¿Entonces? Eres el novio de Cintia ―pregunta sonriendo con gesto malvado. ―Cindy, y sí soy el novio ―Le digo luego de corregirla con el nombre. ―Y qué hace un hombre como tú con una niña como ella ―cuestiona y me extraño un poco, es directa y claramente quiere poner sus cartas sobre la mesa.   ―Es la niña de mis ojos ―digo encogiendo mis hombros. ―Se nota, en realidad envidio la manera que la miras en cómo estás pendiente de cada movimiento que hace ―levanto mis cejas y cara refleja el asombro por su comentario ―No me malinterpretes en verdad me fascina esa mirada que le das… ojala sea reciproco ―culmina y recibe sus fresas y el trago, dando las gracias nuevamente. Se sienta en el banco a mi lado y cruzas sus largas piernas una sobre la otra dejando a poco centímetros su delicado pie de mi pierna, y tengo un momento duro tratando exactamente de no terminar así, duro. ―Bueno estamos juntos, eso asegura que estamos en la misma sintonía ¿No? ―¿Tú lo ves así , Cristóbal?, digo eres un hombre en pleno crecimiento e imagino que con metas, sientes que están en la misma sintonía.   ―Sí, tenemos metas y planes juntos ―afirmo sintiéndome un poco contrariado y molesto ―Disculpa, Laura, pero no creo que tengas que cuestionar mi relación y menos mi vida, si ni siquiera nos conocemos más de unos minutos. ―Tienes razón ―concuerda y entonces bebe de su trago y tomando una fresa le da un mordisco que me hace sentir escalofríos a ver lo sensual que se ven sus labios sobre la fresa. Apresuro mi trago y de un solo movimiento lo ingiero completo, pidiendo otro, creo que fue peor el licor caliente hace arder mi interior como exterior. ―Me dejas recomendante un trago, es súper delicioso y además es refrescante ―me comenta sonriendo mientras sigue tomando de su coctel. ―Muy bien si quieres soy todo oídos. ―Mejor quisiera que fueras todo mío, pero con los oídos me conformo ―dice mientras yo me quedo asombrado y ella solo ríe y es cuando la concentración se me pierde por completo su risa es como si sonaran campanillas, de la manera perfecta el tono y volumen justo. ―Creo que… ―Ey, hombre, no te alteres ―comenta mientras hace una seña al chico nuevamente  ―Escucha, Cristóbal, quizás te parezco algo agresiva ―y realmente es lo menos que pienso ya que su voz es hechizante, de verdad creo que puede estar acuchillándote y tu sonreirías solo por lo hermosa que es. ―o hasta un poco vulgar, lo cierto es que yo soy así, directa y clara. ―Bien ―acepto cauteloso ―Y si me gusta alguien lo digo y punto, oye también soy leal, y realista y sé por la manera que ves a tu novia ―murmura las últimas palabras con desprecio y me siento incomodo, cuestionándome si debe aceptar hablar con alguien que se incomoda con mi princesa. »Así que no voy a ir más allá de decírtelo y de esperar una amistad de tu parte, siendo sincera, eres el único adulto aquí y me siento en desventaja de edad con esos mocosos ―aclara mientras señala hacia donde están su hermano y los demás compañeros del grupo y realmente no solo por la edad sino por mentalidad son muchos más pequeños o menores que nosotros ―Entonces quieres ser mi amigo vejestorio durante dure este paseo infantil ―Seré, tu amigo buenorro, pero no vejestorio ―respondo mientras rio y ella me secunda en las risas. ―Eso me servirá de ayuda. Nos perdemos en varias conversaciones donde me entero que es psicóloga infantil y que ejerce en varias ciudades, que ahora está haciendo dos especializaciones en características distintivas infantiles, que ella los llama así porque no le gusta la palabra trastorno empleada en los niños. ―Vaya, eres genial ―alago con sinceridad, siempre me han gustado los niños, los adoro. ―No para nada, la que sí es genial es mi amiga, la que comparte el apartamento conmigo ella está haciendo un postgrado en sexología y además unas cuentas especializaciones en el mismo ámbito, es una genio de verdad que es todo un descubrimiento esa mujer.   ―Entonces ambas son unas genios ―zanjo para que no desmerezca el cumplido. ―Bueno ahora sí te acepto el trago ―indica y yo la veo sorprendido mientras ubico a que se refiere. ―Elegante manera de pedir que te invite o mejor de auto invitarte. ―Hay pocas personas que se niegan a compromisos adjudicados ―se encoje de hombros restándole importancia al tema con su gesto ―Eso me lo enseño mi amiga. ―Con gusto te invito el trago pide lo que quieras Sonríe y parece que ya me hago inmune a este encanto de ella, seguro lo lograre con los otros igual. Pide nuevamente el trago que me sugirió antes y ella termina su coctel con las fresas, mientras hablamos de los tragos que ha pedido, que llevan y la forma de preparación. Cuando llegan los tragos apostamos a ver quién puede beberlo de una sola vez en menos tiempo, me deja probarlo primero y encontrándolo delicioso procedemos a la puesta y en menos de diez segundos lo ingiero por completo y cuando bajo el vaso dejándolo en la barra ella aun intenta terminar el suyo y cuando lo hace deja su vaso hacia donde se encuentra el mío riendo y roja por el esfuerzo y la risa. ―Eres un tramposo con esa boca obvio que me ganarías ―argumenta riendo ―Tienes una inmensa boca, solo el universo sabe que puedes hacer con ella ―indica y nos reímos hasta que escuchamos una voz cerca de nosotros. ―Ni te imaginas, Lau, lo que puede hacer con ella ―Cindy aparece a mi lado y se queda sujeta a mi brazo mientras su otra mano la mueve sobre mi cintura llegando a mi masculinidad apretándola. El gesto no pasa desapercibido para Laura, en realidad, para ninguno y realmente siento molestia y vergüenza por lo que acaba de hacer, no me molesta que me toque si estamos solo o en un lugar más privado, pero en medio del bar de la piscina donde hay al menos como treinta personas y que este no entrega nada de privacidad raya en mi línea de aceptable y menos si es un berrinche de celos, porque no le niego que se moleste si no le parece que esté hablando con una chica, sin embargo no es como que estuviéramos solos ni uno encima del otro. ― Muy afortunada, Cindy, como siempre ―responde Laura. ―Sí, Lau, en realidad somos muy afortunados, verdad amor ―dice mientras se acerca buscando mi boca y retirando su mano. ―Sí ―respondo con tono seco ―entonces siento sus labios sobre los míos y aunque la emoción es la misma mi reacción no lo es, haciéndome tensar mi cuerpo y solo quedarme allí, sin responderle el beso. Se separa de mí y me mira muy molesta, en cualquier otra ocasión me hubiese preocupado por su reacción pero ahora realmente me vale, por primera vez en mucho tiempo puedo asegurar que estoy molesto.   ―Bueno yo me retiro, tengo cosas pendientes ―indica Laura mientras le hace seña al chico que le traiga la cuenta. ―Yo pago, Laura, no te preocupes, gracias por la compañía. ―No es nada, y no te preocupes yo pago. ―De eso nada ―y me adelanto a quitarle la factura firmándola con mi nombre y colocando el número de la cabaña de Cindy. ―Bueno la próxima yo invito, nos vemos al rato ―Laura se sumerge en la cristalina agua de la piscina y Cindy sigue mirándome con odio. Hoy me vale madre su pataleta, yo si estoy molesto por su comportamiento infantil, así que me giro y antes de sumergirme le informo: ―Me voy  a la cabaña. Y me hundo en el agua nadando por debajo hasta llegar a la escalera de salida, no me importa si me sigue o si quiere explotar una bomba nuclear, estoy cabreado al máximo y con pasos raudos y bien firmes me dirijo a la cabaña y pienso que en este momento soy capaz de tomar mis cosas e irme. Es una posibilidad que me tienta muchísimo…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR