Voy Camino a la casa, nos vemos allá. De acuerdo, te amo. Guarde el teléfono y como cada tarde hicimos la rutina a la que estábamos acostumbrados. Conduje rápido hasta la casa y al ver su auto detenido afuera supe que ya había llegado, camine raudo hasta la entrada y solté el maletín apenas entre. ―¿Princesa? ―Grité llamándola apenas me fije que no estaba en la planta baja. ―Estoy arriba ―Escuche su respuesta lejana y subí de dos en dos los escalones. Al entrar a nuestra habitación la veo en la cama con su bata de baño y su cabello recogido en una de sus toallas. ―Hola ―saludo con precaución. ―Hola ―responde sin abrir sus ojos que mantiene cerrados. ―Y cómo fue todo ―consulto al verla tan quieta y a la vez preocupado. ― Todo fue bien les encanto todo el proyecto.

