Valeria Nada era más loco que mi vida, a estas alturas ya no sentía lo duro sino lo tupido. Cada segundo que pasaba era un problema mayor, y con más enredo. Si mis padres me vieran, seguramente me llevarían arrastras a la casa y pasar mis últimos días con ellos. —Espero que pusieras atención a todas las indicaciones que dio el doctor Valladares, porque te aseguro que me encargare de que no muevas un pie fuera de todo esto sin su indicación. —¿No crees que es mucho cuidado para mi y nada para Max? —pregunte lo más inocente posible. La cara de todos era un poema total, de nuevo empezaron sus llamadas de atención y de todo un repertorio para hacerme ver que tenia que pesar más en mi que en los demás. Entre más hablaban menos entendía lo que me querían decir, era como si todo mi ser me hu

