—Me siento como en la universidad preparando el trabajo de fin de grado, solo que ahora tengo ayudante. Peor, añadiría. Con el trabajo solo eran nervios y al final era simplemente una mierda de documento que nos ponen al final de la carrera como excusa para estresarnos más. En esta ocasión me juego mi futuro profesional, un sueldo que no me vendría nada mal y el pasar tiempo con este chico tan guapo que me está ayudando, hay que ser honestos. —¿Eso es bueno? —Sip, dos cabezas pensando siempre son mejor que una. Aunque la mía no piensa mucho. —¿Sabes que a mí el trabajo me le suspendieron? —¿En serio? —paso mi vista de la pantalla del ordenador hacia su rostro en cuento me cuenta eso— No me lo creo. —¿Por? —Porque tienes pinta de listo y responsable. —Lo soy, pero hace tres años tu

