Capítulo 17

1204 Palabras
Mi mirada se desvió unos minutos, quedo pegada directo en el espejo y pude ver algo que ignoraba por completo. En el espejo, se veía claramente mis rasgos masculinos, en ese momento raramente me veía como mi difunto esposo Jiao. No entendía nada, pero de repente me vi, viendo su vida. Murió solo, no volvió a casarse y luego de eso tuvo varias reencarnaciones más, hasta que… su última reencarnación fue mi esposo, Sifeng. Realmente, sabía que algo los conectaba, pero antes no quería evaluarlo, hasta ahora. Luego de despertar, ese sueño me siguió persiguiendo por el resto del tiempo. Pero de todas manera lo ignore y me centré únicamente, en salvar a Jisoo. No tenía mucho en que pensar, pero de todas maneras continué. La montaña lucía bastante ruda a primera vista y ocasionaba que me costara la idea de adaptarme a ella. Mis ojos veían tanta belleza alrededor y de todas maneras sabía que tenía que llegar hasta la cima sin importar nada. Jisoo estaba muy alterado, se dormía prácticamente en mis brazos y su enrollamiento estaba dejando marcas rojas, unas muy pronunciadas cabe aclarar. En la montaña todo era muy oscuro y de repente las luces en el cielo parpadeaban incansablemente, era como una marea de colores y de extrañas sensaciones que me albergaban por completo. El cansancio también se estaba apoderando de mi, era una fuerte corriente, era algo nuevo y muy difícil de expresar con palabras. Claramente algo dentro de mi no estaba bien y aunque lo intentara, de alguna forma así ocurría. Animales de diferentes tipos hicieron presencia en ese momento y algo dentro de mi estaba temblando. Me estaba durmiendo de forma inconciente y al mismo tiempo, mi cuerpo se ponía en alerta ante la cantidad de animales que estaban por atacarme. Mis ojos estuvieron entre cerrándose y abriéndose, pero todo se volvía borroso y vivo al mismo tiempo. Cubrí mi boca con mis manos, era el aroma que los árboles esparcían con sus hojas lo que me daba sueño. —Jisoo, no respires —dije de repente— Los árboles nos están sedando —terminé mi frase y el pareció entenderme perfectamente. —Señorita, por acá —dijo una voz desde el interior de un árbol. Me acerqué con mucho cuidado intentando no respirar y pude ver a un pequeño ratón. El inocente animal me veía con calma y solo bastaron unos segundos para que tomara una apariencia humana. Era una bella joven, claramente de mi edad y tenía un precioso cabello n***o que colgaba en su espalda. —Hola, soy Clarisse —dijo la muchacha sonriendo. —Soy Miyan y el es Jisoo —dije mientras Jisoo salía de su escondite, ella lo tomó entre sus manos sonriendo. —Que belleza —le dio una leve caricia con su mejilla— ¿Es un demonio o es una serpiente normal? —preguntó ella de repente. —Es un demonio y mi mejor amigo. El perdió su forma humana hace mil años y desde entonces no ha podido cultivarla de nuevo —le expliqué y ella asintió con la cabeza. —¿Vienes por la fuente de la vida? —preguntó de repente y yo la vi confundida. —No en realidad, vengo por un… —intenté decir, pero ella me interrumpió. —Fuiste engañada por un libro, eso no funciona. Solo la fuente de la vida puede devolverle la capacidad de cultivar y con eso regresar a su forma humana de inmediato, si usan la otra opción necesitara más de quinientos años para regresar a su forma humana —explicó ella y tras mirar a Jisoo, supe que era la mejor opción. —¿Y como encuentro la fuente de la vida? —le pregunté atentamente y ella me observó con los ojos repletos de sorpresa. —¿Estás segura de que arriesgaras tu vida solo por no esperar quinientos años? —preguntó ella sin entender y yo asentí sonriendo. —Jisoo perdió su forma humana salvando mi vida, no hay nada que no esté dispuesta a hacer por el —contesté sin perder la sonrisa, ella también sonrió y pude ver una completa devoción en su mirada. —Cuenten con mi apoyo, saldremos en la noche —dijo de inmediato y yo observé afuera confundida— Solo en la noche podremos salir sin ser desmayados por el oxigeno de los dioses —contestó a mi pregunta mental. —¿Oxigeno de los dioses? —pregunté yo y ella asintió. —Así le llamamos al poderoso sedante que lanza el Arequito, un árbol creado por los dioses para proteger la fuente de la vida —explicó ella y ahí entendí todo, me cerró la situación en cuanto lo supe. —Interesante creación —dije yo y ella asintió. Pasamos el resto del día encerrados en esa cueva dentro del árbol y parecía que todo iba bien. Jisoo y Clarisse se llevaban bien, aunque no hablaban tenían una buena comunicación. Yo pensaba que con Liuxi tenía esa conexión perfecta de almas gemelas, pero parece que con Clarisse es todavía más fuerte. —¿También eres un demonio Clarisse? —pregunté, aunque era absurdamente obvio. —Si, soy un demonio ratón —contestó ella sonriendo— Me fui de mi clan hace años, la verdad es que no me identificaban sus ideales. Éramos demasiado distintos, pero siempre quise pertenecer al clan de las serpientes, son más individualistas en ese aspecto —dijo tranquilamente y yo también comprendía ese hecho, la verdad es que nos caracterizaba la individualidad y podía ser nuestra mayor ventaja. —Es verdad, las serpientes somos bastante individualistas. Aunque siempre preferí pertenecer a la r**a mortal, nunca pude hacerlo —dije yo con algo de tristeza, me costaba tanto trabajo recordar mi vida en el reino mortal. Era perfecto todo cuando me casé con Jiao. —Yo fui mortal hace muchos años y me casé con otro mortal. El y yo fallecimos, prometimos que nos reencontraríamos en la próxima vida y hasta el día de hoy sigo esperándolo —dijo ella sonriendo y yo de repente sentí una alta conexión con ella. —Yo me casé con un mortal hace mil años y mi veneno de serpiente lo envenenó y tras el sacrificio de Jisoo, decidí divorciarme de el y alejarme para siempre —le expliqué y ella me observó con los ojos abiertos. —La vida de los demonios es una tortura, no tendríamos tantos problemas si fuéramos dioses —dijo ella y yo asentí. —Llevo mil años queriendo ascender a Diosa, pero luego de mi matrimonio, supongo que no se dará —solté yo y la conversación se vio interrumpida por la noche. En ese momento dispusimos del tiempo que nos quedaba para recorrer la montaña, todo parecía más ameno y menos terrible. El sedante protector seguía estando en el aire, pero los animales que nos habían atacado anteriormente no y eso era bueno. Solo con cubrirnos la cara sería suficiente y eso era más de lo que podía pedir. —Gracias Clarisse, no sabes cuanto significa esto para nosotros —dije yo con dificultad y ella me guiñó el ojo. —Esto también significa mucho para mi —contestó ella.
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