Solo el llanto de Isa, que ni Clark ni Viktor pudieron calmar, hizo que mi hermano me soltara. No sé cuanto tiempo me tuvo apretado entre sus brazos, no sé en qué momento comencé a llorar, ni cuando lo hizo él, sólo lo dejé abrazarme y consolarme. Me besó el cabello y acarició la espalda con tanto amor y cariño que me hacía llorar aún más. Lo veo secarse los ojos algo rojos y me sonríe, tengo a Isa en mis brazos calmandola suavemente y Scott me observa confundido. -es mía Scott. Hemos pasado unos meses complicados, pero con la ayuda de mi compañero, de Louis y Mitch, ahora es nuestra, y estamos bien. Te lo prometo. La hermosa bebé se duerme y se la devuelvo a mi compañero, la sostiene con cuidado y me dice mentalmente que aclaremos todas las dudas de mi hermano ahora así nos dan a

