Haciendo el Gilipollas

1187 Palabras
El viernes se encontraron Carly y Sabrina para ir a la facultad, como hacían la mayoría de días, Carly le explicó lo ocurrido en el encuentro con Daniel. Caminaban por el campus universitario, cuando vieron a Mercedes, caminaba directamente para encontrarse con ellas. —Buenos días chicas ¿Cómo estás Carly? Tú discurso de ayer fue genial, o sea, por fin alguien se atreve a poner a esos cretinos en su sitio. —Estoy bien, gracias Mercedes, nunca pensé que tú te interesarías por mí.— Le respondía agradecida Carly. —Ya sé que al principio de conocernos, sobre todo en mi casa, estuviste un poco, o sea, como decirlo, graciosilla. Pero aparte de eso, sabrás que yo avisé a Sabrina de quien era Santiago antes de que te liaras. —Sí, sí lo sé, la pena es que yo estaba tan idiota que no la escuché. —Bueno, ya está todo pasado, ahora tiene que seguir su vida.— Aconsejaba Sabrina. —Claro que sí. Carly, nos disculpas un momento, o sea, me puedes dejar hablar con Sabrina de algo personal. —Tranquilas, nos vemos luego en clase.— Decía Carly alejándose en dirección a la facultad. Mercedes agarró suavemente el brazo de Sabrina. —Vamos a sentarnos en ese banco, quiero hablarte de una cosa. —Es la primera vez, que creo no haberte oído el ‘o sea’ en medio de una frase.— Se sorprendía Sabrina. —El ‘o sea’ lo utilizo cuando lo tengo que utilizar, cuando me interesa, tengo que mantener mi reputación ¿Sabes? —O sea, que te haces la pija cuando te interesa ¿Es eso? —O sea, así es. Las dos reían. —Tengo amigas de toda la vida, ellas siempre han hablado así, como Celes… —Celestina, ‘Celes’ para los amigos.— Mercedes reía. —Sí, siempre dice así su nombre cuando le presentan a alguien, parece tímida y pava, pero es muy buena chica. Sin embargo mi hermano Carlos nunca ha entrado en estas cosas.— Sabrina se dio cuenta por donde iba a ir la conversación de Mercedes, sin darse cuenta hizo una mueca. —Ya me imagino que no es una conversación cómoda para ti, es que ayer después de cenar, mi hermano estaba en la terraza pensando, serio, creí que algo le pasaba. Estuvimos hablando… —Mira Mercedes tu hermano me cae muy bien pero… —Espera, espera, déjame hablar, luego opina lo que quieras. Sabrina, te prometo que nunca he visto a Carlos… estar tan enamorado de alguien… —Eso es porque todavía no me ha conseguido. —Que poco lo conoces, Carlos no tiene nada que ver con Santiago y esa gente que lo rodea, siempre se ha alejado de ellos y de gente así, él… él es un encanto de niño…— Se emocionaba Mercedes hablando de su hermano.— lo siento, es que cuando le pasa algo me preocupo, le quiero mucho, supongo que al ser gemelos tenemos algún tipo de conexión. —No sé Mercedes, no lo veo claro… —No lo entiendo, a él se le nota mucho que está tonto por ti, y perdona, pero tú no lo puedes disimular, me he fijado en como lo miras… —No me conoces, no puedes saber lo que pienso… —Lo que piensas no, pero lo que sientes cuando estás con Carlos, se te nota de lejos. Ayer me explicaba que lo tienes muy despistado, que ve tus miradas, por eso tiene esperanzas, pero que tu actitud hacía él es muy fría. —No quiero darle esperanzas Mercedes. —Mira, solo quería hablar contigo para decirte una cosa. Si sientes algo por él, no seas idiota y lo dejes escapar, te arrepentirás, es un tío de los que ya no hay. En serio Sabrina, sé que te gusta, por mucho que me lo quieras negar, dale una oportunidad y no te arrepentirás. —Es que pertenecemos a mundos muy diferentes. —¿Pero qué dices? ¿Es que nosotros somos de Marte o algo así? ¿Te crees que venimos a la tierra cada día en un platillo volante?— Las dos reían de la salida de Mercedes. —Escúchame Sabrina, mi padre ahora es muy famoso, cuando se casó con mi madre era un desconocido, una persona normal que vivía en la ciudad como todo el mundo, mi madre, bueno, su familia si tenía dinero, mi abuelo se dedica al tema de la construcción, por eso mi padre encontró dinero para el famoso edificio. Después, una vez lanzada su carrera, todo empezó a ser de color de rosa, se hizo esa casa donde estuviste y se convirtió en alguien importante. Siempre nos educaron en el respeto a los demás, en mi casa siempre hemos sido comedidos… Bueno, al menos mientras estuvo mi madre, se separaron hace unos años. Y ahora está con una tía que se gasta el dinero de mi padre como si nada, parece que tiene un agujero en cada mano por donde se le caen los billetes. Es la tía más choni que he conocido. Las dos reían, Sabrina miró a los ojos a Mercedes. —Veo que quieres mucho a tu hermano. —Lo adoro Sabrina, y si tú quieres, si os dais una oportunidad, te aseguro que tú también lo adorarás, es un chico increíble. —Gracias Mercedes. —No se te ocurra decirle que he hablado contigo, él quería que no te sintieras presionada de ninguna manera. Tampoco es que yo quiera presionarte, pero creí que deberías saber algunas cosas de él, conocerlo un poquito más, así, a lo mejor, te sientes un poquito más… o sea, más convencida. Volvieron a reír, se levantaron, se despidieron con dos besos. Mercedes le dijo que se iba por otro camino, no quería que Carlos las viera llegar juntas a la facultad. Carly llegó a la clase, Carlos ya estaba sentado en su sitio, a su lado, la silla vacía de Sabrina. Se miraron. —Sabrina ahora viene, está hablando con tu hermana. —¿Mercedes está hablando con Sabrina?— Preguntó muy interesado Carlos a Carly. —Sí, les he dejado intimidad y he venido para aquí. Carlos pensaba mirando a la pizarra, como si algún profesor estuviera dando una gran lección. —¿Cómo te fue ayer? Tenías que verte con tu ex novio ¿No?— Le preguntó Carlos girando la cabeza mirándola. —Muy bien, mucho mejor de lo que me esperaba la verdad. —Me alegro por ti. —Gracias Carlos, dime una cosa ¿Cuándo Sabrina y tú vais a dar el pasito? —¡Joder! Tanto se me nota. —Hombre, te cambias de la otra punta de la clase para sentarte a su lado, no sé yo. —Pero eso fue mientras tú estabas… —Haciendo la gilipollas. —Eso, Sabrina estaba muy preocupada, yo intentaba escucharla, intentaba que se sintiera un poco mejor, por eso me senté a su lado. —Claro, claro. Miraba con una sonrisilla burlona Carly a Carlos. —Vamos, que se me nota un montón ¿No?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR