Aquella misma mañana, mientras estaban escuchando las presentaciones de los proyectos, le llegó un mensaje a Carly, era de Santiago, proponiéndole pasar la tarde en su casa, Carly se mordió el labio, quería saber donde vivía Santiago, como era la casa, conocerlo a él también un poco más, miró a su alrededor, comprobando que nadie la miraba, sobre todo su amiga Sabrina, le respondió que sí y le pidió que le dijera un lugar para quedar. En la distancia se miraron, cada uno estaba en un grupo, Santiago le sonrió y le envió la dirección para quedar.
La llevó, a base de acelerones, para que se diera cuenta que el coche era muy potente, unas cuantas casas más allá de donde vivían Carlos y Mercedes. Subieron a la habitación de Santiago, una habitación tan grande como mi casa, pensó Carly. Santiago le quitó el bolso, dejándolo en un sillón, después la chaqueta, dejándola al lado del bolso, le puso las manos en la cintura y la besó, ella le rodeó el cuello con sus brazos, devolviéndole el caliente beso.
Santiago la fue desnudando, primero la camisa, después la falda, ella se quitó los zapatos, él la llevó hasta la cama. Antes de estirarse, Carly lo desnudó, se arrodilló en el suelo, le agarró la polla y se la empezó a mamar, Santiago suspiró del gusto, como la mama esta tía pensó, ella seguía enfrascada en su labor. Al poco rato Santiago la levantó, pensaba que si la dejaba mamársela un poco más se corría allí mismo. La estiró en la cama boca arriba, se agachó y estiró del tanga para quitárselo, le besó los muslos, fue subiendo hasta darle un lametazo en medio del coño, Carly gritó del gusto, Santiago se animó y siguió dándole más lametazos y succiones. Carly pensó que no lo hacía mal, aunque no era ningún experto, se le notaba cierta precipitación.
No tardó mucho Santiago, en ponerse un condón, estirarse encima de ella y meterle la polla en el coño, Carly le acariciaba el pelo, él se concentraba en metérsela y sacársela a buen ritmo, ella se dio cuenta que si Santiago seguía aquel ritmo, se iba a correr antes de tiempo, antes de que a ella le llegara el orgasmo. Se giró, haciendo que él se pusiera a su lado, lo besó y le agarró la polla meneándosela lentamente, esperando que él se calmara un poco, lo veía demasiado excitado. Carly pensó, que aquel chico no estaba acostumbrado a darle placer a una mujer, seguramente se corría él sin importarle demasiado su pareja de folleteo.
Cuando notó que Santiago estaba más calmado, lo estiró y se subió encima, metió una mano por debajo de su coño y le agarró la polla, se acomodó encima y se la metió. Fue cabalgándolo lentamente al principio, él le tocaba las tetas, ella cerraba los ojos sintiendo como su polla rozaba con sus paredes vaginales, la sentía y se excitaba, gemía más fuerte, aumentando el ritmo de la cabalgada, abrió los ojos mirando el techo, y se corrió apretándole los pectorales a Santiago.
Él se salió rápidamente de debajo, estaba muy excitado después de ver la corrida de Carly, tan natural, gritando lo que le dio la gana. La puso a cuatro patas encima de la cama, se puso detrás, se la clavó de un golpe en el coño, empezando a dar golpes de cintura penetrándola, Carly volvía a gemir, se acababa de correr y sin esperar, la estaban volviendo a empotrar. De pronto, notó como la empujaba por la espalda, dejándola estirada boca abajo, Santiago se mojó con saliva la mano, y se la pasó a Carly por el agujero del culo lubricándolo, ella abrió los ojos levantando las cejas, no sabía si pararlo o dejar que intentara metérsela en el culo. Él se estiró encima, le apuntó la punta de la polla en el agujerito y se la metió lentamente, forzando la resistencia de su agujerito cerrado, hasta tenerla totalmente dentro, Carly se agarraba a la sabana con fuerza, sentía una mezcla de dolor y sensación extraña dentro de su culo. Santiago empezó a moverse, a sacársela y metérsela, despacio pero sin parar, el culo se le fue lubricando, el dolor fue desapareciendo, solo quedaba la sensación extraña, él fue aumentando el ritmo, gruñía y gemía, estaba claro que se iba a correr pronto, pensaba Carly, en ese momento notó como Santiago se tensaba, y empezaba a gritar llenando el condón de leche.
Santiago se estiró a su lado y le dio un beso en la cara.
—¿Te he hecho daño?— Le preguntó amablemente.
—No, no, ha estado bien.— Contestó Carly, mientras disimuladamente se tocaba el agujero del culo, comprobando lo dilatado que lo tenía.
Santiago se levantó, fue al baño a tirar el condón, volvió a la habitación, de un armario sacó dos copas de cristal, de otro armario bajo, que en realidad era una nevera, sacó una botella de champán francés. Con las copas y la botella caminó hasta la cama, se estiró al lado de Carly y le ofreció una copa, ella la agarró con una sonrisa, él abrió la botella sirviendo en las dos copas, brindaron y bebieron.
—Que bueno está.— Decía Carly, nunca había probado el champán francés.
—Es un champán carísimo, yo se lo robo a mi padre, tiene la bodega llena, no sabe ni las botellas que llega a tener.— Le explicaba riendo Santiago.
Carly volvía beber, esto sí que es tener clase, pensaba, una habitación enorme, una cama fabulosa, una buena follada, o bueno, lo podemos dejar en follada, y para rematar, champán para celebrarlo como el que abre una botella de agua mineral. Joder como vive esta gente