Le agarraba una mano a su padre, se levantó y estiró de él para que le acompañara. Caminaron por el pasillo, se colocaron los dos delante de la puerta. Sabrina la abrió, en la cama estirado estaba Carlos mirando el móvil, cuando se dio cuenta que se abría la puerta y allí estaban Sabrina y su padre mirándolo, pegó un salto que se puso de pie, se colocaba la ropa bien, se notaba que estaba nervioso. A Sabrina se le escapaba la risa mientras se secaba las lágrimas, de ver el salto que había dado Carlos. —Este es Carlos papá. Victor, lo miraba con los ojos muy abiertos y las cejas levantadas, no porque fuera raro el chaval, es que no se podía creer que su hija le estuviera presentando al novio. Carlos avanzó con el brazo estirado, ofreciéndole su mano. —Es un placer conocerle señor.— Decía

