Por la noche, a las ocho en punto, en la casa de Antonio Santiesteban llamaban a la puerta de la calle. Les abrieron directamente, sin preguntar quienes eran, andaban por un bonito camino en medio de un cuidado jardín, Mariah se agarraba al brazo de Victor, iban mirando con tranquilidad el jardín. —Qué bonito es este jardín, no me extraña que la casa sea tan impresionante.— Comentaba Mariah, Victor no decía nada, solo algo así como ‘aah’ ‘uuh’ Llegaron a la puerta, estaba abierta, al otro lado con una sonrisa les saludaba Margarita, cuando acabó de abrir la puerta, a su lado estaba Antonio. —Bienvenidos.— Les saludaba Margarita. Se dieron dos besos con Mariah, después se los dio a Victor, mientras Mariah hacía lo mismo con Antonio. Victor se dio cuenta que aunque no llevara el uniforme

