CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO

1718 Palabras

CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO Vidar estaba en la cima de las almenas de Volis viendo la nieve caer, estudiando el paisaje y sabiendo que algo andaba mal. Había despertado incluso antes del amanecer y había estado observando desde allí por horas. Todos sus hombres estaba a su lado, esperando. Le habían preguntado por qué había despertado, qué era lo que esperaba en esta quieta mañana, pero él no supo cómo responder. Era un instinto que había ganado por muchos años de batalla que le decía que se aproximaba la muerte; un instinto que le había ayudado a sobrevivir. Saber de ese instinto había movido a Duncan a dejarlo a cargo de Volis. Vidar observó el horizonte mientras la mañana aparecía gris y fría, y no vio nada. Había estado tanto tiempo sin moverse, con las manos entumecidas, con los homb

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