Varias gotas de sudor resbalaban por su torso descubierto. Su cabeza hizo un movimiento brusco cuando esquivó el puño que iba directo a su mandíbula y se agachó antes de dirigir su propio puño hacia arriba, contra la mandíbula inferior de su oponente. Cuando lo escuchó quejarse, una pequeña sonrisa se dibujó en su boca y en alguna parte de su cabeza, oyó los pequeños vítores de las pocas personas que aún quedaban en el club de boxeo esa noche. Sin dejar de ver a su oponente volvió a levantar los puños envueltos en vendajes y golpeó está vez con su otra mano su costado inferior y cuando su oponente se encogió, lo remató con un golpe directo a las costillas. Cuando cayó, Ares supo que todo había terminado y que difícilmente se pararía, apretó los dientes porque él todavía tenía ganas de go

