Ares sabía que era peligroso asustarla de la manera en que lo hizo, pero no pudo evitarlo, de la misma manera en que no pudo evitar quedarse parado en medio de la pista de baile mirándola. Sabia, sin duda alguna, que había roto un montón reglas estúpidas de etiqueta al quedarse congelado admirándola, pero la había reconocido justo cuando un destello de color ámbar lo había obligado a desviar la mirada y aterrizarla en esos potentes ojos color whisky. Inmediatamente se había parado en seco y sus pies se habían vuelto de plomo ante esa hipnótica mirada y cuando levanto su rostro para hacerle una reverencia, no pudo evitar contemplarla de la manera en que lo hizo. Pensaba que nunca más iba volver a ver a esa pequeña descarada Fuera del disfraz de hombre y viéndola en aquella fiesta, tan alt

