Dos semanas después. El baile de compromiso se llevó a cabo, a petición de lady Richmond, en la abadía del duque de Saint Claire. Ares pronto descubrió que sentía cierta debilidad en no negarle nada a lady Sofía, su madre. La había encontrado una noche cosiendo en la sala justo cuando el esquivaba tener que dormir otra noche en la habitación de Sebastián. Lady Sofía lo había detenido, puesto su bordado a un lado con los movimientos propios de una dama y lo había mirado cómo una madre mira preocupada a un hijo descarriado. —¿Dónde has estado durmiendo, Sebastián?—Le había preguntado y por una vez en su vida, Ares no sabía que decir, nunca había tenía que darle explicaciones a nadie, acostumbrado siempre a andar solo por la vida, presto de una libertad que él consideraba más que merecida.

