El medallón es la clave

1747 Palabras

Ares supo quién le hablaba de inmediato. Solo una persona lo llamaba por su nombre, nunca supo si en realidad el nombre le fue dado por él, aunque lo dudaba, Arian no se escuchaba muy religioso. La oscuridad de la habitación le impedía ver su rostro, solo cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra, pudo ver una ligera silueta contra sí. Su rostro se endureció, odiaba con toda su alma aquel hombre y el hecho de que aún siguiera con vida no le causaba ningún placer. —Pensé que estaba muerto. —Casi todos lo piensan—Respondió. Su voz se escuchaba más roca, como si hubiese tragado mucho humo. Él se encontraba sentado sobre algo, no sabía si era un sillón o una butaca de madera, el hecho era que no estaba a la misma altura. —Sabía que tarde o temprano tenías que venir. Te has convertido en

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