En un último y desesperado intento por mantener la elaborada mentira que ha construido durante años, Carola decide persistir en su farsa, aferrándose a la creencia errónea de que aún puede manipular a Benjamín con sus lágrimas falsas y su aparente fragilidad. Su mente trabaja rápidamente, buscando la manera de mantener el control de la situación que se está desmoronando ante sus ojos y si no hace algo terminará siendo chamuscada como su abuela. —Benjamín, amor mío, no comprendo por qué me tratas con tanta crueldad —musita entre sollozos estudiados, mientras sus ojos se llenan de lágrimas que ha aprendido a producir a voluntad durante años de manipulación. En el pasado le funcionó ¿Por qué no debería funcionar ahora? —¿Por qué pronuncias palabras tan hirientes contra mí? —Su voz tiembla c

