Estoy en casa luego de ese almuerzo peculiar que tuve con Thomas. Todo está en silencio, supongo que Nía no está. No puedo ni siquiera salir pues me perdería, ruego a Dios recuperar mi memoria y ser la antes aunque seguro no he cambiado. Hoy es la dichosa cena, estoy nerviosa tanto que llamo a mis únicos amigos para desahogarme. Le marco a Steven y responde rápido —Hola, Steven—Le saludo —Hola mami ¿Cómo estás? —Me responde —Nerviosa—Le confieso —¿ Porque? ¿Qué sucede? —Me pregunta —Hoy iré con Thomas a una cena con su familia. Su mamá insistió y como sabrás no la recuerdo—Le comento —¡Carajos! Es la señora estirada mami, trabajaste para ella dos veces y ambas te secuestro. No te dejaba vernos ¿Y el papá de Thomas estará allí? —Me pregunta —Si tiene, supongo que estará—Le comen

