Capítulo 115. Bueno como ya saben Minoz y Silvina son los padrinos de nuestra princesa. Oliver orgulloso escuchaba los murmullos y suspiros de admiración de los presentes y observa feliz a su familia, los pequeños todavía llevaban puestos sus gorritos, así que nadie notaba la diferencia entre los niños, doña Susan fue la primera en acercarse, -- ¡Bienvenidos al mundo, mis pequeños tesoros! – exclamó la abuela, sus ojos brillaban por las lágrimas de alegría. Mia intentando controlar su emoción estira un poco su mano para que su suegra se acerque un poco más, y pueda tocar a sus nietos, la abuela tiembla de emoción mientras siente la piel suave y delicada de aquellas mejillas regordetas, los pequeños eran realmente chiquitos, en realidad nadie comprendía ¿por qué el doctor Freud hablaba d

