“Sé bien lo que se siente que te usen una vez y luego te desechen como si fueses una maldita toalla higiénica, sucia, manchada, estropeada, inservible. Así he quedado, así me ha dejado él. Pero cada día de mi vida ansío con vehemencia que me saque del cesto y me vuelva a usar, aunque fuera una vez” STACY JACKSON se encontraba dónde solía estar casi todas en las noches; trabajando. Todos los días a excepción de los domingos, desde las once de la noche hasta las dos de la mañana (a veces más, a veces menos) se hacía llamar “Venus”. El cabello rojo fantasía, contrastaba de forma exótica con sus ojos esmeraldas. Esa noche llevaba un corsé morado y n***o y unas bragas a juego en las que ya tenía unos cuantos billetes. Su complexión atlética la hacía lucir increíble; mejor que las demás bailari

