Mía El asunto de Korín me tiene desconcertada, sobre todo cuando noté como sus tíos se inquietaron cuando pregunté por el motivo de su accidente. Y al no darme una respuesta convincente delante de los demás inmediatamente supe que se trata de algo grave. El señor Abraham pidió hablar conmigo a solas, así que me lleva hasta la cafetería para poder conversar sin interrupciones, tomamos asiento en una de las mesas y me quedo expectante esperando a que comience a hablar. —Mía, lo primero que te diré es que lo que conversemos aquí no lo puedes compartir con nadie más, ni siquiera con tu esposo. Es un tema muy delicado y de seguridad nacional que puede poner en riesgo la vida de todos. No te contaré a detalle lo ocurrido, pero si te explicaré el motivo de que Korín se encuentre en este estado.

