17 años después
Korín
Después de tantos años de entrenamiento, por fin me encuentro en donde inició todo, el lugar donde mataron a mis padres. Me siento confiada porque sé exactamente cómo voy a actuar, llevo años investigándolos a todos y he ideado el plan perfecto. Aquí comienza mi venganza, llegó la hora.
Rodrigo será el primero en pagar, los iré matando uno a uno hasta llegar a “Papi”, el líder principal de todo el clan. Cuando salí de Estados Unidos dejé de ser la agente Korín Smith, para convertirme en Catalina Monteiro, la hija de cuyos padres mataron frente a sus ojos sin ningún tipo de piedad. Les pagaré con la misma moneda sin importar a quien me lleve por delante, de todas maneras, nunca darán conmigo, le haré creer a la ley que esas muertes las realizó el otro bando.
Mi tío se esforzó muchísimo para que tuviera el mejor entrenamiento durante todos estos años, él al igual que yo quiere vengarse, así que me facilitó todo lo que necesitaba para llegar a este punto. Me ayudó a convertirme en la mejor agente de la DEA y fui entrenada para ser una asesina con placa.
Me encuentro vigilando la bodega en donde se encuentra Rodrigo, desde el edificio donde estoy tengo la vista perfecta de su arrogante cuerpo. Espero que sea el momento ideal para matarlo justo frente a sus hombres, dentro de 5 minutos llegará un camión con nueva mercancía, así que apenas abran las puertas le meteré una bala en el cráneo. Tengo mi McMillan Tac-50 lista para activar el gatillo. Observo todo a mi alrededor porque necesito estar atenta a cualquier movimiento inesperado que pueda ocurrir cuando haga mi jugada; noto que se acerca un camión a la bodega y vuelvo a apuntar el rifle hasta mi objetivo.
Varios de los hombres de Rodrigo se colocan detrás de él y sonrío para mí porque me han dejado espacio suficiente para atacar. Cuando están por abrir las puertas del camión jalo el gatillo. Instantáneamente todos comienzan a dispararse entre sí y el lugar se vuelve un completo caos. Desde la distancia logro ver como el cuerpo de Rodrigo yace en el suelo y varios hombres también. Uno menos, pienso. Guardo mi rifle y me acomodo la ropa para salir de aquí.
Me dirijo tranquilamente de vuelta al apartamento donde me estoy hospedando. Al llegar, coloco música a todo volumen y vuelvo a ver el plano que tengo pegado en la pared. Saco una cerveza de la nevera y la tomo rápidamente para bajar la adrenalina que corre por mi cuerpo en estos momentos. Esta noche iré por Fernando, el hombre que más odio por haber matado a mis padres. Me escabulliré en su casa y lo mataré. Sé que no será fácil porque tiene muchos hombres a su alrededor, así que me tocará matarlos a todos hasta llegar a él.
Tomo el teléfono para enviarle un mensaje a mi tío.
“El primer biscocho ya está listo, haré más para esta noche. Cuando esté listo les aviso para que vengan. Un beso”.
Inmediatamente me llega su respuesta.
“Me alegra mucho cariño, sigue practicando, tu tía y yo estaremos más que felices por tus logros”.
Debemos enviarnos mensajes en clave porque no podemos darnos el lujo de que la DEA se entere de lo que estamos haciendo. Este no es el modus operandi que debemos llevar a cabo, pero esto es personal.
Paso en día repasando todo el plan, no puede haber errores, de lo contrario podría morir. Me visto con un enterizo ceñido al cuerpo en color n***o, me coloco el cinturón con las armas y los cargamentos que usaré en mi cintura. Tomo mi rifle y lo paso alrededor de mi pecho. Me coloco un saco grande para que no se note todo lo que llevo puesto y salgo del apartamento.
Cuando estoy frente a la mansión de Fernando me quito el saco para actuar sigilosamente. Veo dos hombres en la entrada y me deshago de ellos fácilmente. Continúo haciendo mi trabajo hasta que acabo con todos los hombres. Me encuentro frente a la puerta de la habitación de Fernando y la abro silenciosamente. Él está dormido y a su lado hay tres mujeres. Cierro la puerta en mi espalda haciendo un gran estruendo para que se levante. Tengo mi calibre 9 mm listo para disparar. Veo rápidamente como ellos se sobresaltan y las mujeres comienzan a gritar acurrucándose a él.
—Si no quieren morir salgan rápido —digo tranquilamente.
Ellas comienzan a levantarse y él hace un movimiento para agarrar su arma que se encuentra en la mesita de noche. Rápidamente suelto el primer disparo en dirección a su mano. Las mujeres salen corriendo mientras él se queja de dolor.
—Hola, Fernando, ¿me recuerdas?
—No, no te conozco, pero sea quien sea que te haya enviado triplico su monto.
Le dedico una sonrisa.
— ¿Crees que aceptaré tu cochino dinero? —Niego con la cabeza—. El dinero no me importa, lo que quiero es venganza. Tú mataste a mis padres y ahora yo haré lo mismo contigo sin ninguna piedad.
— ¿Cata… Catalina?
—Así es, mi querido Fernando. Recuerda mi nombre porque será el último que escucharás antes de morir.
—Y… yo solo acepté las órdenes de Papi, Catalina.
—No te preocupes, él también te acompañará en el infierno —sin dejarlo gesticular otra palabra, disparo de nuevo el arma hasta que no queda aliento de vida en él.
Siento como un gran peso sale de mi cuerpo y lloro, lloro porque siento que mis padres están recibiendo la justicia que se merecen. Salgo de allí y respiro el aire fresco de la noche, me encamino hasta la entrada y me coloco el saco de nuevo para dirigirme al apartamento. Todavía me quedan varios más por ejecutar para poderme sentir bien conmigo misma. Esto es por ustedes, digo mirando al cielo.
Subo a mi auto y le envío un mensaje a mi tío.
“Los biscochos están listos, avísale a la tía".
“Me alegra mucho, cariño. Estamos orgullosos de ti, nos vemos pronto". —responde.
Sonrío ante su respuesta y pongo en marcha el auto hasta mi destino.