Capitulo 31

1223 Palabras

—¿Cariño, crees que estoy algo gorda? —preguntó Ester viéndose al espejo. Sentía que últimamente estaba más ancha de cadera y su ropa muy ajustada. —¿Gorda? —interrogó incrédulo acercándose a ella, besó su cuello y tocó su trasero. —Buena es que estás, hermosa, preciosa, linda, —Ester sonreía a todos sus halagos, olvidó el tema de su cuerpo y se vistió. Pero muy adentro de ella sabía que algo había cambiado en su cuerpo y especulaba que podría ser el cambio de clima o tal vez la comida de ese lugar. —Vamos a desayunar. —Ester, asintió, debían tomar un desayuno y esperar a los socios de Carusso. Aún no se acostumbraba a que sus vidas estuvieran en un constante peligro, David extrañaba su empresa y poder salir tranquilo, sin temer de ser atacado, ahí cada movimiento debían hacerlo con

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