Ester pasó la noche en llanto, recordando ese duro golpe que aún dolía como nunca; no tenía con quién celebrar sus próximas batallas ganadas, no entendía por qué la vida le arrebataba todo en un instante, cuando se suponía, ya tenía un futuro planeado.
Flashback
Cinco años después.
El tiempo pasó y ya su confianza era más fuerte, aunque Ester no recibía lo que quería en realidad.
—Ester, ¿tienes novio? Ya tienes 28 años —preguntó Junior sorprendiendo a la chica.
—No —Respondió Ester, muy cortante.
—Estás joven, puedes disfrutar de esa etapa tan bonita, dejaré de darte tanto trabajo —Le dijo él, con una sonrisa, pero Ester suspiro con desdén.
—No puedo creer que no se de cuenta de que me gusta usted —Declaró Ester en tono burlón, Junior abrió sus ojos sorprendidos, y un silencio incómodo reinó.
—Si no hay nada más, me voy, mis padres me esperan —Volvió hablar Ester, al ver que él no tenía nada que decir.
—Espera, tenemos que hablar sobre eso. —Le hablo Junior, muy nervioso.
—Solo debe decir lo que piensa, aunque eso no cambie lo que siento por usted; sabré poner distancia —Declaró Ester muy segura.
—Soy algo mayor para ti, te llevo 18 años, tienes miles de oportunidades, solo debe ser un enamoramiento —Afirmó el hombre de 45 años.
—No me importa, tengo 28 años, usted es perfecto, me gusta todo de usted, incluyendo su edad —declaró la chica sin titubear.
—¿No te has preguntado por qué un hombre de mi edad aún no tiene familia? —La puso a dudar o eso buscaba él.
—Tal vez tiene miedo, ya que a muchas mujeres no les gusta hombre aburrido, metidos en un computador, con barbas descuidadas —mencionó ella sin pensarlo.
—Pero, a mí sí, me gusta verlo trabajar, aprender de usted, me imagino hacerle travesuras para llamar tu atención, quitarle el estrés y que eso lo ayude luego. —Hablo de manera firme y coqueta a la vez, acercándose para besar sus labios.
—Ester... —Susurró entre gemidos.
—No quiero que me pida matrimonio, solo no se niegue a algo que queremos los dos —Otro beso hizo que ya la poca fuerza de voluntad de Junior, se fuera al carajo, besando para poseerla justo ahí, en su oficina.
Ester había logrado lo que quería, ser correspondida por ese caballero que llenaba su vida de aprendizaje.
Con su Cabello n***o con pocas canas, cejas pobladas, ojos verdes, nariz media ancha, labios delgados y de un tono rosado, barba cerrada, piel blanca; No solo fue un amante por más de cinco años, también un amigo, un maestro y hasta un enemigo cuando quería enseñarle a distinguir lo bueno de lo malo; Mucha felicidad para ser cierta, le entristece no haberle dado la felicidad de hacerlo padre, a sus ya 52 años.
Fin del flashback
Todo lo que ella estaba sufriendo, hizo que David removiera sentimientos dolorosos en su alma, no era solo el no querer seguir la vida de su padre por cobardía, lo de él, era ese miedo a perder todo y llenarse de ira como lo hizo su padre, metiéndose en ese mundo donde no pudo salir más.
Años atrás
—¡Vicente! —Gritó una mujer desesperada a su esposo.
—¿Qué pasa Clara, por qué gritas así? —Reclamo el hombre.
—Mi niña, mi niña la secuestraron, quieren a tu padre —habló la mujer con lágrimas en los ojos y temblando.
—¡Eso no puede ser! —el hombre exclamó desesperado, buscando su teléfono para llamar a su padre, pero sus llamadas se iban a buzón, David era menor que su hermana, ella cumplió sus 17 y él solo tenía 15, los días pasaban y no tenían noticias de ellos
.
Presente.
David abrió sus ojos y se encontró con Ester, ya arreglada, se acomodó en el sofá, tallando sus ojos, estirando su cuerpo al sentir algo de incomodidad.
—¿Dormiste mal? —preguntó Ester, viendo sus ojeras.
—Recordé viejas heridas —respondió él, con un nudo en la garganta.
—¿Soy culpable? —preguntó Ester.
David pensó un momento, antes de responder,
—¿Sabes por qué tengo miedo de meterme a la vida de la mafia y vengarme? —indagó David.
—¿No quieres morir? —Respondió dudosa.
—No quiero terminar como mi padre, él no estaba en esa vida, vivía feliz con mi madre y sus hijos —Hizo una pausa suspiro y continuo—. Pero, todo cambió cuando mi hermana se interesó por ese mundo, era ruda y siguió a mi abuelo, hasta que la secuestraron para poder matar a mi abuelo, todo fue duro, ella luchó por su vida, la golpearon feo y no tuvieron compasión en Matarla frente a mi abuelo, después que lo vieron sufrir, lo mataron a él, nos llegaron sus cuerpos a casa y el video de como paso todo, yo quede traumado —David se trancó por el nudo que tenía en la garganta, Ester se acercó e hizo que pusiera su cabeza en su pecho, acariciando su cabello.
—Saca todo eso que te hace sufrir, no es bueno guardar cosas que te lastiman. —Su llanto era desgarrador, hasta sentir que podía seguir.
—Mi padre se volvió loco, reclamo el legado de mi abuelo y empezó a eliminar a todos los enemigos que se unieron para matar a mi abuelo y mi hermana, se llenó de odio, mi madre no lo abandonó, lo ayudaba también, ambos estaban muy dolidos; pero yo no, no quería ser ese tropiezo para su venganza, podría pensar en secuestrarme y llegar a ellos, así que decidí abandonarlos y venir a este país, luciendo un aspecto que no era el mío, una identidad falsa casi, pasé años trabajando de todo lo que encontrará, cinco años después, pensé en volver, mi padre me pedía que regresara, pero conocí a una chica y su vida me motivó a seguir él lo legal, desaparecí para cuidarla, ahorre lo suficiente para empezar desde abajo, comercios, socio de farmacias y mucho más, hasta que genere lo suficiente para abrir una empresa de Maquinaria pesada y seguí invirtiendo en muchas más; ya estaba seguro de no regresar, mi padre ya era un duro en la mafia, supero a mi abuelo, él mismo me dijo que le agarro amor a eso que ya no pudo salirse —Finalizó él con tristeza.
—Así que no quieres que te pase lo mismo que a él.—Supuso Ester, viendo como David asintió.
—No deseo que la familia que formé, viva llena de miedo por los peligros de esa vida —Recalcó él.
—Estás en todo el derecho de pensar así, te entiendo perfectamente —agregó Ester.
—¿Eso qué quiere decir? —Interrogó él, al verla levantarse.
—Que no te obligaré a nada, te daré una semana para que lo pienses. —Ester vio la hora en su reloj de pulsera.
—Debo salir del país, espérame, regresaré por tu respuesta —Le aseguro ella, dejando a David sin saber qué decir, no dejo de mirarla hasta que su cuerpo desapareció de su vista.
No era fácil para él, estaba en un dilema muy difícil; Miedo a morir en el intento de desaparecer a quien tanto daño le ha hecho y un poco de pena con la mujer que le ayudó a salir de la cárcel, donde pudo haber perdido 10 años de su vida.
Si se fijaba bien, no era algo que tuviera diferencia, arriesgar su vida para acabar con quien más daño les ha hecho o quedarse en un lugar donde en cualquier momento lo podían matar para ver sufrir a su padre; se levantó y caminó a su habitación, se metió a bañar, desayuno y seguía preguntándose una y otra vez lo que debía hacer.
El resto del día lo pasó metido en su mansión, haciendo ejercicios y trabajando en su despacho, con la pregunta en su cabeza ¿¡Que debía hacer!?
Mientras que en el apartamento de lujo, el que compartía Ester con su amado, se encontraba ella, acariciaba los retratos que tenía en su mesita de noche, sus padres sonriendo por el título que obtenía su hija, otra de su amado besando su mejilla; secaba sus lágrimas, pensando si era mejor abandonar esa idea de venganza.
Se cambió de ropa por algo más cómodo y fue al lugar donde solo se encontraban los cuerpos de las personas más importantes para ella, a tres metros bajo tierra.
Un silencio total hubo en ese lugar, ella solo apreciaba las tumbas, organizando las flores que había llevado, unas cuantas lágrimas salían de sus ojos, bajando por sus mejillas hasta caer a tierra.
—Es tan fuerte lo que estoy viviendo. —Susurró Ester.
—Me duele mucho, siento que si dejo la idea de venganza, me estaría doblegando, estaría dándole la victoria a ese desgraciado. —Seguía hablando Ester con todo el dolor del alma.
Volvió a guardar silencio, lo de salir por una semana, era una total mentirá, solo se lo dijo a David, para no presionarlo, lo menos que quería era ser la culpable de su muerte o de cualquier cosa que le pudiera pasar.
En ese momento, dos mentes, batallaban por saber qué era lo que realmente querían, lo que era correcto para todos. ¿Pero podrían vivir tranquilos con sus enemigos libres?
Sólo ellos debían tomar esa decisión que sin duda cambiaría sus vidas.