Martín Anto, Nani y Milo duermen la siesta, hace bastante que no tenemos mucho tiempo para nosotros y extraño a mi mujer... La deseo dolorosamente y necesito disfrutarla con calma y sin interrupciones. Me dirijo a la habitación y voy a hablarle, pero no está aquí... siento correr el agua de la ducha y voy directo a ella, mientras me desnudo en el camino. La abrazo por la espalda y se sobresalta, por una fracción de segundo, luego se apoya en mi pecho... - Hola, hermosa... - Amor, te llame con el pensamiento. - ¿Qué había en esos pensamientos?- Su sonrisa me atrapa. - Te lo mostraré... Me besa profundo antes de bajar por mí pecho lamiendo. ¡Dios!... Como me enloquece está mujer. Se arrodilla ante mí y su mano comienza a acariciar, mientras la otra me masturba suave y lento... Sie

