Irina
Crecí, viendo a mi padre, amar a mi madre con respeto, amor, locura, devoción. Mi papá amo a mi mamá desde que era un jovencito y a pesar de que mi abuelo lo obligó a casarse e irse a otro país, cuándo ese acuerdo terminó, él seguía enamorado de ella, nunca amó a otra mujer, al encontrarla, puso al mundo de cabeza para recuperarla y a pesar de los muchos años que habían pasado y de que entonces, yo ya era parte del paquete, su sueño seguía siendo una vida y una familia con ella.
Por lo tanto, hoy a mis 24 años, mis expectativas en las relaciones son altas, demasiado, tal vez.
He tenido uno que otro novio, que nunca me ha durado mucho, porqué inconscientemente termino buscando eso, un amor de verdad, un amor cómo el de mis padres y cada año que pasa, me parece más imposible. Las personas se volvieron liberales y dejaron de creer, mis amigas no quieren casarse, ni tener hijos, como si ya estuviera pasado de moda... Prefieren disfrutar su vida y vivir empoderadas y realizadas.
Yo soy una mujer liberal en muchos aspectos, a mi corta edad, soy bastante exitosa, mi vena artística se desarrollo tempranamente y mis padres me dieron todas las herramientas y el apoyo, aún así a mis diecinueve años, seguí el consejo de mis abuelos y estudié ingeniería comercial y hoy estoy empezando con comercio exterior, me gusta aprender, me encanta el conocimiento y sin ser un ratón de biblioteca, mi ci es bastante alto...
Pero también me gusta la locura y las fiestas, bailar y salir con mis amigas.
Sin embargo, he decidido que es tiempo de asumir el cargo que mi padre quiere que tome de presidenta de la cadena hotelera que levantó con mi madre y un socio y después de año y medio de insistencia de mis abuelos, les he anunciado a todos que empezaré a trabajar, aunque he sido parte de muchos proyectos dentro y fuera de Chile. Justo ahora voy en el avión que me lleva a Chile, luego de dos semanas en USA, implementando un nuevo concepto en los 3 hoteles que funcionan actualmente allá.
Llegaré con un par de horas de anticipación, el tiempo justo para ir a casa y prepararme para la cena de aniversario de mis padres y el anuncio de que Martín y yo, asumiremos la presidencia...
Martín Giordano, mi amor platónico de los 14 a los 17 años, el hombre más perfecto físicamente hablando, que podrías conocer.
Alto y de cuerpo trabajado, para aquellas que nos gustan las novelas eroticas, el típico y soñado dios griego, hermoso y devastadoramente sensual... Y obviamente el típico patán egolatra y mujeriego, sin sentimientos y arrogante... Una mente brillante y privilegiada, pero un ser oscuro desde la punta de los pies, hasta el último cabello n***o de su cabeza. Hermosos ojos azul claro, casi trasparentes, que parecen burlarse constantemente del mundo, argentino de nacimiento, aunque ha vivido recorriendo el mundo, por lo que su acento es casi imperceptible. Hace muchos años que no lo veo personalmente, pero suele ser portada de revistas de economía, su fama de ser un rey Midas moderno, que aquello que toca lo convierte en oro, lo ha transformado en un referente, desde muy joven. Y bueno también suele ser el centro de atención de revistas del corazón y de la prensa amarilla, por sus constantes conquistas... que yo más bien llamaría "revolcones de una noche".
Pues bien, cómo decía fue mi amor platónico, hasta que entendí, que era muy mayor para mí y que no sería nunca el tipo de mujer que podría llegar a interesarle...
En resumen, es todo lo que nunca buscaría en un hombre, el sexo de una noche no va conmigo, nunca he tenido sexo con un desconocido, tampoco lo he tenido si no hay involucrados sentimientos, no soy mojigata, sólo que para mí es algo primordial, el sexo es algo muy intimo, para compartirlo con cualquier persona y mi cuerpo no es algo de lo que me enorgullezca realmente, era perfecto para mi sueño de ser bailarina (sueño que murió a los 20 años, al lesionarme un tobillo), pero está lejos de ser el cuerpo que desearía un hombre, más aún si ese hombre es Martín Giordano, demasiado delgada, senos casi inexistentes y un trasero tonificado pero pequeño.
He llegado un poco atrasada, después de dormirme en la tina, pero ya estamos sobre el escenario escuchando los discursos de rigor, Martín toma la palabra después de que yo termino y me descoloca un poco la forma en la que me mira y sus palabras de halago.
- A partir de hoy tendré el honor, de trabajar con una mujer brillante, una de las más inteligentes que he tenido el placer de conocer y si bien es cierto, nunca hasta ahora hemos trabajado codo a codo, siempre voy detrás de ella, en cada nuevo proyecto y sé de sobra que su trabajo es perfección.- Su voz grave y sensual despierta cierto instinto en mí, el aroma de su perfume, me inunda los sentidos y por un momento quisiera estar entre sus brazos, es cómo fuego que me llama, para fundirme en el... Sacudo mi cabeza y trato de romper su hechizo, hace bastante que este hombre dejó de interesarme y descubrí quien era realmente, por eso cuándo me invita a bailar y mi fantasía de hace un rato, se materializa, me siento fuera de lugar y muy incómoda, respondo a sus preguntas con un par de monosílabos y ruego el resto de la canción para que esta termine luego.
Su presencia me ha desarmado, me considero una mujer fuerte, pero el aura de Martín es realmente oscura y absorbente y sin embargo y pese a todo, esos pocos minutos en que nuestros cuerpos estuvieron cerca y su mano cálida se posó en mi espalda, he sentido una descarga eléctrica constante, recorriendo mi cuerpo... Y eso era lo que menos quería, interesarme en el arrogante e imbécil con aires de superioridad, que desde hoy será mi compañero en la presidencia.
Necesito quitarme esa sensación del cuerpo y casi lo logro, mientras bailo con Nico, mi primo y uno de mis mejores amigos. Pero pronto su magnetismo atrae mi mirada y lo veo retirarse con una rubia exuberante y hermosa, el tipo de mujer que suele aparecer en las fotografías de las "nuevas conquistas" de el soltero más cotizado. Vuelvo a preguntarme si en algún momento madurará o siempre será ese patán que cada dos o tres días aparece en la farándula elitista de mi país.
Me reprocho de nuevo, el hecho de que otra vez me encuentro divagando acerca de ese hombre y me obligo a disfrutar de la fiesta y de que estoy de regreso, con mi familia que adoro.