Irina Me quedo de piedra... ¿De verdad, está haciendo ésto? ¿En serio es tan básico y predecible?... Martín puede ser un Dios en la cama, pero no voy a caer en su juego... Ni que estuviera casado, que me quiere esconder. Me dispongo a disfrutar de este momento, me he propuesto que sea el último... El orgasmo que me golpea abrumador, me deja temblando y con la mente nublada, pero esa voz en mi cabeza, me recuerda la incomodidad del momento que me ha hecho pasar. - Ven aquí, Princesita... Necesito dormir, no he descansado bien en días... - Voy a darme una ducha primero. - Quiero dormir contigo. - Vendré en un momento. No caeré en su retorcido juego. Me doy una larga ducha y cuándo salgo, duerme desnudo en mi cama. Preparo mi maleta, no seré tan cobarde cómo él, yo iré de frente,

