Una semana después Londres Anna Cuando has vivido una montaña rusa de emociones, es difícil creer que la pesadilla finalmente ha terminado. Te vuelves tan escéptica ante tanta calma, al punto de no bajar la guardia jamás. Vives alerta, con el miedo constante a que te arrebaten esa paz que, aunque la disfrutas, parece demasiado frágil para ser real. Ni siquiera puedes conciliar el sueño con tranquilidad; en lugar de ello, te encuentras atrapada en un espiral de dudas que no cesa. La verdad es que nos cuesta empezar de cero. Nos resulta arduo cerrar ciclos, poner puntos finales y aceptar que estamos comenzando una nueva historia, llena de incógnitas y sin un mapa que nos guíe. Sentimos miedo a lo desconocido, a no tener el control, a la incertidumbre que se cierne sobre cada nuevo inici

