SEBASTIÁN Ella es hermosa. Mientras le quito la ropa y permanece dormida, me siento como en un maldito sueño, su piel es tersa, su cuerpo es delicado, duerme sobre la cama en la que la he colocado, no puedo evitar darle un reguero de besos mientras deslizo su falda por sus largas piernas, ella queda en ropa interior, deseo tanto verla sin una sola prenda, pero eso tiene que esperar. —Dios, eres hermosa —inspiro con fuerza. Su cabello rubio y largo, cae como cascada sobre sus hombros, sus pechos turgentes, copa C, estoy seguro, hacen que la polla se me endurezca, pero la rabia me tiñe la vista al recordar que este cuerpo lo tuvo primero Jones, sé porque Debby me lo confió, que él fue su primero, la única polla que ha entrado en su cuerpo, y eso no lo pienso permitir, ella tiene que se

