Franco:
- La quiero conocer Fran iré contigo, según lo que me has dicho se ve que es interesante.
Habla quenan sonriendo y me da ganas de golpearlo.
- Haz lo que quieras.
Le digo sin darle importancia a lo que dice.
Al fin término mis deberes y me dirijo al lugar de las mercancías.
Reviso que todo esté en orden y luego me dirijo a casa.
Al llegar salgo del auto junto a quenan que ha estado conmigo todo este tiempo.
Sólo pienso en ducharme y descansar… Este día ha sido realmente agotador.
- Hola mi niño ¿cómo estás?
Pregunta mi nana muy sonriente.
- Estoy bien... ¿ Nathalia?
- Está en tu habitación, no ha salido hoy en el dia entero.
- Mmm, que raro.
Me despido de ella y subo los escalones para ir a mi habitación.
- Umm, Fran que raro tu no entras chicas a tu habitación... Dime ¿Pasa algo que no me has dicho?
Dice el muy idiota alzando las cejas
- Claro que no pasa nada idiota...
De pronto escucho música.... Y debe de estar muy alta, desde mi habitación no se escucha nada...
Subo a toda velocidad y escucho una música muy conocida...
A quién le importa lo que yo haga,
A quién le importa lo que yo
Diga; yo soy así, así seguiré
Nunca cambiaré ieieieie.
La gente me señala, me apunta con el dedo, susurra mis espalda y a mi me
Importa un bledo.
Que más me da, si soy distinta
A ellos, no soy de nadie,
No tengo dueño.....
Abro la puerta de inmediato... Y lo que veo... Me deja con la boca abierta....
-QUE RAYOS.
La veo cantando muy emocionada mientras mueve sus deliciosas caderas… ¡Carajo!
Voy hacia la bocina y la desconecto de un halón.
-PERO QUÉ DIABLOS.
Le grito inmediatamente apago la música... Mi habitación está pintada de rosa y blanco y hay varias fotos de famosos de películas y ¿Coreano? Si coreano imágenes de coreanos famosos y mis cortinas... Las cambió todas... Y es que esta mujer se volvió loca.
¿-Qué has hecho maldita loca?
Le pregunto encolerizado.
- Yo nada.
Dice fingiendo inocencia.
Camino hacia ella lleno de rabia y sin saber aún lo que le voy hacer.
Sólo siento que me toman del brazo e intento soltarme, pero es inútil.
- Suéltame.
Digo.
- Tranquilo fran, no vayas a cometer una locura.
- Pero es que esta...
- Si ya lo sé.
Me corta mientras me saca fuera. -Necesitas calmarte.
¿Cómo cree que voy a calmarme? Si aquella demonio sólo está en el suelo seca de la risa.
Quenan me saca y me lleva a mi despacho.
- Tranquilo hombre, ven siéntate. Me sienta y hace que respire.
-Llama a mi nana.
-Sí, ahora.
Ella llega muy apresurada.
¿- Qué es lo que pasa?
- Nana ¿Quién le compró pintura a aquel demonio?
- Yo lo hice ¿por qué?
- Sólo entra a mi habitación y luego mira lo que vas hacer si no te juro que la asesino en estos momentos.
Mi nana sale y yo me quedo, mirando a la nada.
Eso me pasa por traerla a mi casa, pero ya verá lo que le pasará por hacerme esto.
- Iré a verla fran y hablar con ella.
¿- Hablar que?
- Mmm a felicitarla por ser tan ¿valiente?... Jajaja
- Eres un maldito.
Le digo apretando los dientes.
- Di lo que quieras, ahora Adiós.
Se levanta de la silla y se larga el imbécil.
Al cabo de un rato cuando ya me tranquilizo y se que no mataré a nadie, intento pararme, pero no puedo.
Que diablos.
Pienso.
Estoy pegado a la silla y ahora no puedo levantarme... Ya se quien hizo esto... Juro que la mataré...
¡- LLERAL!
Grito con toda la impotencia que tengo.
Llega pronto.
¿- Qué pasa señor?
Pregunta apresurado.
Tengo tanta impotencia que no quiero hablar y sólo le señalo que estoy pegada a la silla.
Observo que reprime una sonrisa y lo fulmino con la mirada.
Al cabo de unas dos horas, logran despegarme de la maldita silla con unos tres hombres más.
Esta si no se la perdonaré, Quenan se largó después de tanto burlarse y mi nana vino con la noticia de que mi habitación no será cambiada hasta mañana... Menudo fastidio.
Me levanto y me dirijo de inmediato a mi habitación.
- No hagas ninguna locura Franco. Escucho la voz de mi nana.
No le hago caso y les grito a todos que nadie suba ni interrumpa, si no me veré obligado a descargar mi ira con ellos.
Abro la puerta y veo que sale del baño en toalla y se queda mirándome con media sonrisa.
¿- Sabes? Te miras bastante guapo y caliente cuando te enfadas.
Dice y estalla en carcajadas.
Me acerco a ella y la agarro por el brazo, haciendo presión en el agarre.
-No juegues conmigo, estúpida niña.
Ella solo se queda mirándome como embobada.
¿Y ahora qué le pasa?
- Oye te estoy hablando, ¿Acaso me escuchaste?
- Nop.
Dice alzando un poco y rozando mis labios con los suyos.
Se acerca a mi oído y me susurra.
-No tienes idea como me excita, verte así enojado...
Me sonríe ladina y hace el ademán de marcharse, pero la detengo.
¿- Donde crees que vas? No he terminado contigo.
- Pero yo sí, así que me voy.
Da la vuelta y la sostengo por detrás.
-Mmm, entonces con que te excita verme enojado... Vamos a ver cuando te toco entonces.
Empiezo a besarle el cuello y la siento temblar haciéndome sonreír, le suelto la toalla y empiezo a masajear los pechos haciendo un poco de presión en ellos.
La escucho gemir y la miro cerrar los ojos.
Jeje, ya la tengo....