Noah se encontraba en su oficina firmando unos documentos, cuando sorpresivamente Hayami entró a su oficina sin avisar y cerró la puerta. Él la miró extrañado, percatándose de inmediato del semblante algo serio, inclusive un poco tenebroso de esta. —¿Aún quieres casarte conmigo? Noah lo miró más extrañado. —¿A qué viene esa pregunta? —¿Aún quieres casarte conmigo? Hayami repitió la pregunta con el mismo semblante. —Estaba jugando cuando lo dije. Respondió Noah. —Es la última vez que lo preguntaré. ¿Aún quieres casarte conmigo? Noah se percató de que ella hablaba en serio. —Bueno, yo... Sí, ¿por qué no? —Entonces nos casaremos. Noah, que para ese momento se encontraba incrédulo pensando que ella quería tomarle el pelo, solo soltó una risa. —¿En serio, Hayami, o me estás jugando

