Termino de empacar mis maletas y Stuart viene a recogerlas. Mientras bajo las escaleras, me encuentro con Polina a mitad del camino. —Ten cuidado —me dice, con un brillo de advertencia en los ojos—. No dejes que Renzo salga lastimado por nada. Entiendo lo que quiere decir. No quiere que le haga daño a Renzo. No lo haré. Planeo mantener nuestra relación en el olvido hasta que seamos simplemente dos barcos que se cruzan en la noche. Al menos Renzo ha aceptado llevarme a la casa de papá antes de que tengamos que salir del estado. Nunca pensé que le importara, pero lo amo, y quiero despedirme, al menos. Termino de bajar las escaleras y espero en la puerta principal a Renzo. Pronto baja, seguido por otro guardia que lleva sus dos maletas. Me mira. —¿Lista? —Lista —digo, con la mayor

