Capitulo 94

1293 Palabras

Nunca he sido fanático de la iglesia, principalmente por el tipo de trabajo al que me dedico. No me gusta la idea de que alguna deidad juzgue lo que hago, sin importar por qué lo haga. Aun así, voy, porque se espera que mantengamos las apariencias. Me siento detrás de mi jefe, junto a mi mejor amigo, Giordano. Mientras el sacerdote reza, cuando se supone que debemos tener la cabeza inclinada y los ojos cerrados, miro de reojo hacia la fila delante de mí, a la derecha. Pietra tiene la cabeza baja, pero no tiene los ojos cerrados. Tiene esos hermosos ojos azul grisáceos. Los ojos Milani, pero de algún modo en ella son diferentes. He amado a Pietra desde que era un niño, aunque jamás se lo admitiría a nadie. Sus hermanos seguramente me pondrían una bala en la cabeza si supieran lo que pienso

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