Miranda respiró hondo, asintiendo con su cabeza.
_Sí. Estoy dispuesta a responder todas las preguntas necesarias, oficial.
El hombre asintió, y bajo una seña a su compañero le fue alcanzado a sus manos un sobre de fotos. En ella se veían tanto Morgan como Sam, captados huyendo a través de la cámara de seguridad.
_¿Reconoce a estos dos sujetos?
Miranda respiró hondo por un momento antes de responder, asintiendo con su cabeza.
_Sí, los conozco. Uno ha sido mi paciente recientemente.
_Sí, estamos al tanto de ello.-Respondió el detective.- ¿Sabe dónde se pueden haber marchado? ¿Hubo algun indicio que le haya dado de dónde se encontraba?
Miranda negó con su cabeza.
_No tengo idea señor. El muchacho no era de muchas palabras para serle sincera.
_¿Y su compañero?-Preguntó el oficial que le acompañaba, señalando en la foto a Morgan.
Miranda levantó la mirada, negando nuevamente.
_Tampoco sé mucho más de él. Vino un día a por el paciente y manifestó ser su hermano. Pero no me ha siquiera dicho el nombre.
A pesar de su clara templanza al hablar, aquella situación le suponía un verdadero estrés a la doctora, quien debajo de la mesa crujía sus dedos en un estado de nerviosismo del que no quería levantar sospechas. A su lado, su compañero de trabajo Robin la observaba con una mezcla de curiosidad y escrutinio, como si él también quisiera saber si la joven escondía más de lo que decía al respecto.
_Sabemos que hace poco sufrió la pérdida de su esposo en el mismo accidente que Samuel Flores, el delicuente que buscamos. _Así es, oficial.
_Lamentamos su pérdida. Pero es nuestro trabajo hacer las preguntas que nadie quiere. ¿Piensa usted que su esposo y este hombre podrían tener algún tipo de relacionamiento?
Miranda frunció su ceño, dejando ir una mueca extrañada e incómoda.
_¿Disculpe? ¿Qué es lo que está intentando insinuar?
Su compañero le detuvo con una mano en el pecho antes de que el oficial de policía pudiera siquiera responder a la morena.
_No fue nuestra intención que se sienta ofendida de ninguna forma señorita. Lamentamos el comentario de mi compañero. Sólo intentamos dar con el paradero de estos dos criminales, conocidos por estar metido con bandas de crimen organizado.
_Bueno, mi trabajo es salvar la vida a quien entre por esa puerta, sin importar lo que haga o deje de hacer. Si no le importa, debería volver a mi puesto de trabajo, pues así como ustedes, tengo gente que me necesita.
El tono algo altanero de Miranda había dejado en claro el mal sabor de boca que le había dejado aquel comentario. Sabía que en lo usual los interrogatorios hacen preguntas de todo tipo, pero sus heridas aún se encontrbaan demasiado frescas para poder siquiera nombrar a Ben en el asunto. Sobre todo, si incluía a Sam en el contexto. Era como mezclar algo dentro de ella que provocaba una indeseable combustión de sentimientos extraños.
El detective negó con su cabeza, guardando las fotos que le habían mostrado.
_No, señorita. Por ahora no tengo más preguntas que realizarle. Por lo pronto le pido que si sabe algo sobre el paradero de ambos pueda avisarlo a las autoridades.
_Le prometo que lo haré, detective.-Soltó en seco Miranda, poniéndose de pie y finalmente retirándose del lugar.
Pocos segundos luego de salir de la habitación, sintió como su compañero de trabajo le perseguía detrás, deteniéndola mientras sostenía su muñeca para girarla hacia él.
_¿Robin? ¿Qué quieres? Tengo mucho que hacer hoy.
_Tengo que hablar contigo.
Miranda arrugó su ceño en confusión, mientras veía la extraña mirada que su compañero le estaba dando. Parecía molesto, o cuanto menos, ofuscado.
_¿Sobre qué?
Robin miró hacia ambos lados del vacío pasillo antes de responder, no sin antes presionarla contra una de las paredes y bajando un poco su cabeza para mantener la discreción. Por su parte Miranda, se encontraba cada segundo más confundida que el anterior.
_Es sobre el interrogatorio.
_¿Qué hay con eso?
Su compañero tardó unos segundos en responder, como si estuviese pensando si realmente era buena idea realizar aquel siguiente comentario.
_¿Estás completamente segura de que les dijiste todo?
_¿Qué dices, Robin?
Antes de que su efusiva compañera hiciera una escena en medio de los pasillos levantó sus manos para pedirle que bajara el tono de voz. Y si bien la joven le hizo caso, su mirada asesina decía todo lo necesario.
_¡No es para que te alteres! Sólo ha sido un comentario. Es que no les has mencionado que te los encontraste antes de que se marcharan del hospital.
Miranda había olvidado por completo que le había mencionado aquella parte de la secuencia a su amigo, que por supuesto fue mucho antes de que siquiera se pensaran en quedar en su casa.
Respirando hondo, pensó en una rápida excusa mientras mantenía en pie su persona fingiendo estar molesta ante la desconfianza de su mejor amigo.
_Sí, pero ¿De qué me servía mencionarles eso?
_¿No me has dicho que te han apuntado con un arma acaso, Miranda?
La joven médica mordió la mejilla inferior de su boca. Tampoco recordaba la mención de aquella parte.
_Sí, bueno es cierto. Pero mira si acaso luego creen que los ayudé a escapar o algo por el estilo. Terminaría más perjudicada yo que ellos, realmente.
_¿Pero cómo van a creer eso? Fuiste literalmente una rehén.
_¡Bueno! Qué va, ya está. A otra cosa, tampoco ha sido tanto.
Mencionó la joven intentando evadir aquella agobiante charla. No obstante, en cuánto intentó escapar sintió las palabras de su amigo ponerla en un estado bastante nervioso.
_También observé de tu cajón la cantidad de muestras de penicilina y adrenalina que te llevas casi a diario. Ni mencionar los analgésicos...
La morena se giró lentamente hacia su compañero, mirándolo atónita. A pesar de que al principio era una especie de actuación para poder sacarse de encima las sospechas de su amigo, ahora se encontraba realmente consternada ante la observación de que había revisado su consultorio tan abiertamente.
_¿Ahora revisas mis cosas, Robin?
Preguntó ella, con sus ojos fulminando al joven.
_No revisé nada, sólo habías dejado tu abrigo en la mesa y decidí llevartelo a tu casa. Cuando entré, habías dejado el cajón semiabierto y un par de muestras en el suelo.
_No sé qué concepto tienes de revisar cosas, Robin. Pero ese definitivamente es uno.
Dicho esto, la joven se dispuso a seguir su camino, ahora verdaderamente molesta ante esta violación a su privacidad y lugar de trabajo. No obstante, Robin decidió insistir mientras le perseguía detrás.
_¡Se que puedes estar molesta! No ha sido mi intención. Sólo me preocupo por lo que estés haciendo.
Miranda se detuvo en seco, deteniendo con una mano en su pecho a su compañero también.
_Yo puedo ocuparme de mis propias cuestiones sola. No necesito guardaespaldas, mucho menos alguien que revise mi lugar de trabajo violando mi privacidad y confianza.
_Miranda...
_Nos vemos luego, Robin.
Dicho esto, cortó con la conversación mientras se marchaba hacia su consultorio, cerrando con llave luego de entrar para observar que su compañero no se haya llevado nada que la pudiese incriminar de allí. Cuando se aseguró de ello, respiró profundamente mientras sentía como su cabeza dolía ante todo el estrés ocurrido en tan poco tiempo.
Estaba molesta por lo de Robin, pero sabía que si quería mantener sus sospechas lejos tenía que darle la seguridad de que realmente no ocurría nada. Incluso si esto era totalmente falso.
Como si fuese alguna especie de invocación, su teléfono celular comenzó a sonar. Notando el nombre en el contestador, dudó unos cuántos segundos antes de responder.
_¿Qué ocurre?