Todos estaban sentados en la barca, inmóviles. Thor les saludó con la cabeza solemnemente. Podía ver en sus ojos que querían acompañarlo, pero estaban asustados. Lo entendía. Después de todo, andar por esta isla sería una sentencia de muerte. Thor se giró y empezó a adentrarse, hacia la intensa selva blanca, sus botas hacían crujir la gravilla, iba paso a paso, el sonido de las olas del océano se iba desvaneciendo. Entró a la selva, las enormes hojas le rozaban, una nueva sensación bajo sus pies, dejaba atrás la orilla- y sabía que había cruzado un punto máximo: No había vuelta atrás. * Thor caminaba a través de la selva, arañado por las ramas y no le preocupaba y miraba por todas partes, intentando ver a trvés del denso follaje, buscando a Guwayne. Dejó que sus sentidos lo guiaran, d

