Lechuzas

2208 Palabras
Parece que estoy madurando, Vladimir ha rescatado esa parte de mí (la de los hombres ) conforme vivimos más intimidad y vivencias, tiende a despertar tejidos ocultos que mi mente pretende preservar, gracias a él mi relación con el género masculino ha cambiado, su naturaleza es masculina, por eso en estado de ánimo o exaltación no exterioriza las emociones, yo en cambio tiendo a llorar al no controlarme. El lunes por la tarde me libré del trabajo, estaba con ansias por salir, solo me centro en hacer lo que me corresponde y la mayoría de veces evito los tratos hacia los demás. Gabriel es uno de los contadores que también trabaja aquí, me solía molestar cuando ingresé —Flaquita que ¡piernas! ¿he? —lanzó el comentario porque mis primeros días iba con falda , aunque soy super flaca, me encogí y no sabía que responder, al salir de los vestidores solía esperarme, como en aquel entonces contaba con 20 años me intimidaba bastante porque él estaba cerca de los 30. ¿Dónde vas?— ese día llegó a acorralarme, ahora las cosas cambiaron y he desarrollado más seguridad. —Déjeme en paz— Si tuviera el valor le hubiese contestado: "por la cara de viejo rabo verde debes querer otra cosa" —No te asustes, solo quiero ser tu amigo —despertaba en mí el efecto contrario —¿Te acompaño? — No gracias, vivo en una calle cerca de un pasadizo secreto que llega a ~Nunca Jamás~ — No te hagas la graciosa conmigo —No me hago nada ¡záfese! —¿Te puedo invitar algo? —No gracias, como comida especial, estoy enferma y necesito medicina cada hora, no hay chance de comer cualquier porquería de por ahí —¡Es que eres arisca! —¡Y usted no se cansa de j***r! —Niña maleducada ¡cierra la boca! —Ya no estoy en la edad puberta, usted no se asusta, y si sigue molestando llamaré a la policía— es increíble lo pesados que pueden llegar a ser los adultos — ¡Llámalo pues! que venga, ¿ que esperas? —¡ Ahorita voy y lo llamo!— me agarró de la mano y me tenía en una posición bastante incómoda — ¿¡Que vas a llamar a quién!? —suélteme ¡usted es un cerdo! — ¡Cállate! tu carita de monita es de las de por aquí, no te sientas tan aniñada que tus rasgos delatan que eres una India —Si me sigue acosando lo voy a denunciar —tantos años bastaron para que perdiera la cordura y la paciencia, ya que desde el comienzo lo había rechazado —¿ Qué quieres? Ya se lo que todas ustedes quieren —parecía borracho por el olor de su boca —¡Maldito bastardo! —¿ Cómo me dijiste?— lo dijo con un característico estilo, como estar pudriéndose de odio por dentro — Que usted es un cretino, un hijoputa y un...— en ese momento quiso levantarme la mano, pero el guardia - que estaba por ahí - lo impidió, le dijo: —¿ Qué pasa jefe? — Nada, aquí en una pequeña discusión— lo dijo con voz de mojigato — Señorita, ¿ es verdad?— tuve cierto miedo porque era mayor y llevaba más años en servicio, era de esperar qué inventara una historia que terminaría convenciendo a mis superiores, también tenía palancas y familiares en posiciones más altas —Sí— lo dije con una cara de estúpida —ok —dijo el guardia y nos dejó, pero rondaba el lugar —Deberías estar agradecido que te salve el pellejo, sigue así y no me temblará la voz para que te lleven a la cárcel— lo dije con voz fría, ¡ qué resuelta se lo dije! — Mujercita, nadie te va a creer — ¿Ah sí? púdrete— me agarró de la mano pero logré soltarme, pude huir y lo primero que hice fue coger un taxi —¿A dónde señorita?— me dijo el conductor — Solo siga, lléveme lejos, solo acelere—quería llorar, dió a toda velocidad y desde el retrovisor podía ver cómo se alejaba Gabriel. Al igual que los demás goza de hablar acerca de sus aventuras en el trabajo, entre hombres relatan sus conquistas, es característico de ellos demostrar así su hombría, es propio de este país, en otros estados la inteligencia o la espiritualidad es algo central. Lo digo como si la situación fuese flexible, pero no lo es, tardo mucho en perdonar encuentros como estos, por eso prefiero evitarlos. Esta clase de situaciones me pone en alerta y no puedo evitar percibir a unos como víctimas y a otros como malvados , en el juego de la vida, en realidad nadie es intrínsecamente malo, este es un sesgo, una vez nos formulamos y etiquetamos a las personas así distorsionamos la realidad, Gabriel es como cualquier otro ser humano, con su altas y bajas, solo que esta clase de encuentros hace que juzguemos solo la parte de él que es desagradable. También admito que tardé mucho en entenderlo, cuando llegue a casa aún lo odiaba, con el tiempo derribe las murallas de las racionalizaciones y lo percibí como a los demás. En el camino lo hice coger la ruta que va por la avenida Amazonas para estar en el mercado artesanal, tenía planeado comprar una mascota. Mi papá tenía palomas mensajeras pero yo quería una lechuza, me encantaban. Son animales misteriosos, imponentes, majestuosos, solitarios y nocturnos. Llegan a recorrer 65 kilómetros en una hora. La águila dorada y el halcón peregrino, los dos consiguen alcanzar velocidades cercanas a los 160 kilómetros por hora. A diferencia de la mayoría de las aves, los ojos de la lechuza están en posición frontal: así pueden calcular la profundidad y observar la realidad en tres dimensiones. Para poder ver lateralmente, su cuello les permite girar la cabeza 180 grados a cada lado. Su vista tiene casi el doble de sensibilidad a la luz que la del ser humano y nota todo lo que se mueve así que, para despistarla, lo mejor es permanecer completamente quieto. Sus ojos también funcionan bien a la luz del día pero los destellos repentinos -por ejemplo, de coches- pueden cegar su vista Me generan gran curiosidad por su aire misterioso, la quiero entrenar para transportar cartas a Margot, ella no las recibe porque literalmente vive incomunicada del mundo. Las lechuzas recorren siempre el mismo camino. Como mínimo, cada área de acción cuenta con un nido, un par de sitios para dormir, una posada y un número indeterminado de lugares para visitar de forma ocasional. Los territorios no son necesariamente circulares, pueden adoptar casi cualquier forma y, al pasar toda su vida en ellos, las lechuzas se los aprenden al dedillo: memorizan los mejores sitios para cazar, las mejores rutas de vuelo, el mejor lugar para anidar… No la quiero presionar, la dejaré libre en las noches, que es donde tiene mayor actividad y de vez en cuando la tendré a mi disposición para darle de comer o llevarla al veterinario, son maravillosas, así como los gatos de Margot. —Tenga, fueron como 20 km— le di cuatro dólares — Son siete —Siempre me cobran eso, conozco la exacta distancia, ¿ está intentando timarme?— me vio con ojos muy sobresalidos de asombro —Yo conozco esta ciudad como la palma de mi mano ¡son 7 señorita! —No pienso sacar un centavo más— qué directa estaba aquel día, al final le dejé, cerró la puerta con furia al no ver mi intención de darle más y me gritó: —¡ bruja!— solo escondí el rostro, ¿cómo adivino que era una nigromántica? ( risas ) Me metí de inmediato al mercado, estaba repleto de cosas: piedras preciosas, ropas, artesanías, perlas objetos de gran valor, cobijas, animales ,herramientas, comidas, etc. Entré en un pasadizo, no había un alma por este lugar, de todos los pasajes era el número 35; en esta sección - según me indicaron antes - se encontraban la mayoría de aves: codornices, gallinas, pavos, gansos, cisnes, huevos de avestruz, pericos, loros, ninfas, cacatúas, canarios, cotorras, rosellas, etc. Algunos -penosamente- tenían como destino el estómago de las personas. Estaban todos encerrados y me dio tanta pena que juré que el animal privilegiado jamás viviría conmigo en jaulas, ¿ y comerlos? solo si estuviera loca. En la sección de las lechuzas se podía apreciar variedad de razas y colores: Lechuzas de campanario, tenebrosa, del Cabo , negra, estriada, Mochuelo boreal, listaza, de anteojos y así... La r**a que más me impresionó fue la estriada, de unos 30 centímetros, se me dificultaba elegir, tenían un aire malicioso -motivo por el que llamaban mi atención -. Tenía la mirada diferente a las demás, parecía que me veía como de su misma especie, era hembra y tenía una venda en sus patas, le pregunté al vendedor y me dijo que había sido un accidente. Al casarla se equivocaron y la terminaron hiriendo, sentí mucha pena y como la vi cariñosa decidí llevármela. Posee un disco facial, de color marrón, y son distintivas sus cejas blancas y la presencia de "bigotes". Me obsequió una gran jaula, de color blanco, tenía que pensar en un nombre. —La llamaré Charlotte — Cuídela— me dijo el vendedor, me dió instrucciones relativas al cuidado, como observar que las plumas están en buen estado, ojos abiertos totalmente, sin hinchazón y sin secreciones. Al realizar el exámen médico, comenzó por el examen físico, incluyó el pesaje, antiparasitario, extracción de sangre, rayos X, limar pico y uñas y comprobar que la piel y los músculos estén en buen estado ¿Pueden creerlo? Necesita más cuidados que yo misma. Agradecí y me marché, estaba muy alegre . Mucha gente me miraba asombrada y una niñita se me acercó y corrió donde su madre por el miedo. Su madre dijo: —¡No hija! No toques eso—como si el animalito fuera algo asqueroso —. La lechuza es un ave desgraciada compañera de las brujas como el mochuelo— me quedé pasmada e inmediatamente cogí un taxi para evitar escándalos. En la antigüedad, debido a leyendas urbanas se las clavaba sobre las puertas de las granjas para paralizar al diablo, del cual se decía que tomaba a menudo su forma. En una esquina, justo en la puerta de un museo misterioso se podía leer: "Sobre su techo un búho solitario con su funesto canto se quejaba, y su largo quejido se rompía en el lloro". Se trataba de el cuarto libro de Virgilio, La Eneida, el canto del búho es fatal. y en el duodécimo menciona a la lechuza en el pasaje anterior al final de Eneas y Turno. En este momento Juturna oye que se presagia un lamento, el batir de las alas y desesperadamente pronuncia: "Reconozco el batir de las alas, sonido temeroso". Una selección de las referencias más antiguas sobre lechuzas y búhos en la literatura nos dice que estas aves eran consideradas con cierto recelo. En muchos aspectos, no es demasiado difícil apreciar por qué este pájaro había adquirido una reputación tan siniestra. La razón principal es quizá por ser un pájaro de la noche y de la obscuridad, y de ahí su asociación con la muerte y lo mágico. Otro factor es el grito de la lechuza, pues durante el día se había visto tal llamada con incertidumbre, pero normalmente se oía en el crepúsculo o durante la noche, lo que podría considerarse como horripilante y siniestro. Aún no se el origen de estas leyendas, así como la de los gatos negros. Margott en un tiempo se dedicó a oír muertos, en cierta ocasión un tipo -que era magistrado - le relató la muerte de su hermano, éste había dejado una suma de dinero cuantiosa guardada en su casa, el magistrado quería saber cuál era el deseo de su hermano muerto acerca de su herencia, al ingresar en la habitación (de su hermano) murciélagos y lechuzas ingresaron al lugar desde una ventana, haciendo uso de gritos y ataques a los presentes para evitar buscar el tan preciado dinero, Margott intuitivamente dijo: —¡No me meta en sus cosas! aquí hay gato encerrado —No me diga eso, solo quiero el dinero —¿Usted no sabe? Su hermano a dejado en custodia el dinero, bajo el amparo de fuerzas oscuras —Sea específica que no le entiendo un pepino —Su hermano a realizado brujería para que el dinero no se lo lleven, a esos extremos llega la codicia que aún después de muertos anhelan aún las cosas del mundo. Hasta en estos casos aparecen las lechuzas como símbolo de mal augurio, ¡que insensatez! por cierto, la situación por la que pasó. Margott tenía razón al decirme que a la hora de la muerte sería sensato dejar el cuerpo pensando en Dios, ya que la mayoría de personas lo hacen con miras puestas en la herencia, los familiares o cualquier otras cosa impermanente que de nada sirve a la hora de la partida final, aunque esto no viene al caso.
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