--- --- Perla No sé cuántos días llevo aquí. El tiempo en esta celda se arrastra como sangre en un charco. Solo sé que mi bebé sigue latiendo dentro de mí. Y eso me obliga a respirar. Me duele todo. Me siento débil, pero más viva que nunca. Porque hoy decidí que, si voy a morir… voy a morir peleando. --- Camila entró sin avisar, como siempre. Con su bata blanca de laboratorio, como si estuviera en control de todo. —¿Ya te resignaste? —dijo sonriendo—. La aceptación es el primer paso del duelo. —Tú no sabes nada de duelo —le escupí—. Tú lo sembraste. Tú lo provocaste. Tú lo elegiste. Sus ojos cambiaron. Se nublaron. Me lanzó una bofetada seca. —¡No me hables como si fueras mejor que yo, estúpida! ¡Tú tuviste todo lo que yo perdí! Me ardía la cara. Pero me ardía más el orgullo

