CAPÍTULO 27 - Estremecimiento

1775 Palabras

Antonio sonrió al ver a su hermano echar a correr, me pasó la canasta mientras y este comenzó a galopar. —¡Nos vemos en unos segundos! —Le dijo, van a ganar—. ¡Martín! El capataz llegó con su caballo blanco, tomó mi mano, rodeó mi cintura y me acomodó en la silla como iba Manuela. —¿Y mi caballo? —acomodé la canasta. —Déjalo aquí, ya es hora de que se adapte a su nueva casa, yo te llevo de regreso. —dicho esto, se montó, fue muy rápido, dejándome desconcertada al ver cómo galopaba tan rápido su caballo—. En cinco días te darás cuenta, prometo decirte todo, dame hasta la noche de bodas, por favor. —Entendido, ¿cómo se llama tu caballo? Pensé por un segundo lo dicho y eso aumentaba más su misterio, tenía mucha curiosidad con lo que iba a decirme. —Capricho. —sonreí—. ¿Te gusta la ve

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR